Comportamiento de las infecciones respiratorias agudas en la temporada 2021-2022

  • Carlos Sierrra Sanchez
  • Noticias
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Tras la irrupción en marzo de 2020 de la pandemia de la COVID-19 en nuestro país se puso de manifiesto la necesidad de adaptar y ampliar el sistema de vigilancia de la gripe para tener en cuenta esta nueva realidad respecto al estado de las infecciones respiratorias agudas. Por ello, aprovechando la experiencia previa adquirida en la vigilancia de la gripe, en 2020 el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) puso en marcha el Sistema de Vigilancia de Infección Respiratoria Aguda (SiVIRA) para vigilar de forma integral las infecciones respiratorias agudas, centradas en tres virus: gripe, SARS-CoV-2 y virus respiratorio sincitial (VRS).

Los resultados de esta vigilancia correspondientes a la temporada 2021-2022, la segunda temporada en la que se lleva a cabo esta vigilancia integral, han sido recientemente publicados en el Informe SiVIRA de vigilancia de gripe, COVID-19 y VRS.

Este informe recoge el trabajo llevado a cabo por las comunidades autónomas participantes en el sistema de vigilancia SiVIRA –todas, a excepción de Cantabria, Castilla-La Mancha, Euskadi, Navarra y Comunidad Valenciana- más Ceuta y Melilla, en el marco de la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica (RENAVE), coordinada desde el ISCIII. 

Los objetivos de esta vigilancia centinela integral respiratoria son cuatro: conocer la evolución en el tiempo y en el espacio de la gripe, la COVID-19 y el VRS, así como sus tasas de hospitalización y patrón de enfermedad grave, identificar las diferentes variantes genéticas de cada virus estudiado y evaluar la efectividad de las vacunas en los casos de la gripe y la COVID-19. Además, este sistema también está preparado para monitorizar el estado de, si apareciesen, otros virus respiratorios

SiVIRA: un sistema de vigilancia continuo

El informe busca cubrir todo el espectro en cuanto a gravedad de las infecciones respiratorias, desde las leves, atendidas en atención primaria, a las graves, que requieren ingreso en el hospital. 

Uno de los principales cambios producidos al ampliar el sistema de vigilancia integral de la gripe ha sido el aumento del periodo de vigilancia. Anteriormente, esta vigilancia abarcaba desde la semana 40 de un año hasta la semana 20 del siguiente, seguido de un periodo de vigilancia intertemporada, mientras que en la actualidad este periodo intertemporada ha desaparecido, ya que se incluye el año completo. El objetivo es dar mejor respuesta a la situación epidemiológica y atender a la posible circulación simultánea de SARS-CoV-2, gripe y VRS.

Resultados

La presencia de virus respiratorios ha sido constante a lo largo de toda la temporada 2021-22, aunque los tres virus no han estado presentes simultáneamente con igual intensidad durante todo el año. 

 

 

COVID-19

El SARS-CoV-2 disparó su circulación con la aparición de la variante ómicron en la primavera de 2022, que dio lugar a la sexta ola pandémica de la COVID-19 y al ascenso observado antes del pasado verano. 

En cuanto al impacto sobre el sistema de atención primaria, las tasas de incidencia fueron mayores en la sexta ola que en el pico observado antes del verano, mientras que los patrones por edad fueron diferentes en ambos periodos: en el sexto periodo, las mayores tasas de incidencia se observaron en niños y adultos jóvenes, mientras que en los meses previos al verano la máxima afectación se observó en el grupo de 65 o más años. 

Respecto a las tasas de hospitalización, las formas más graves de COVID-19 dieron lugar a tasas algo mayores en el sexto periodo, siendo, como en los picos previos, los pacientes de 80 o más años los más afectados, con una letalidad que aumentó con la edad. Sin embargo, gracias a las campañas de vacunación masivas, las tasas de hospitalización y fallecimientos fueron menores que en la campaña 2020-2021.

Gripe

En referencia a la gripe, la primera novedad es que, después de la desaparición casi total del virus de la gripe en 2020 y parte de 2021, esta patología reapareció a lo largo de 2021, recuperando niveles comparables de actividad gripal prepandémica. Esta reaparición tuvo lugar en forma de dos ondas estacionales de diferentes características: el habitual pico de final de año, más una segunda epidemia tardía entre los meses de marzo y junio de 2022 la cual fue, además, de mayor intensidad que la de finales de 2021. Esto representa una completa novedad a los observado en los años anteriores a la pandemia de la COVID-19, ya que nunca antes se había producido más de una epidemia de gripe en el mismo año. Además, la circulación de gripe no se interrumpió durante el verano de 2022​. 

En cuanto a su impacto en el sistema de atención primaria y en el número de hospitalizaciones, la gripe se comportó como en campañas anteriores: las mayores tasas de incidencia en atención primaria fueron en personas menores de 15 años, mientras que la mayor carga de hospitalización se concentró en personas de 80 o más años. La gravedad clínica de los hospitalizados en las unidades de cuidados intensivos (UCI) fue de nivel bajo (algo mayor en menores de 15 años), y medio en términos de letalidad, en comparación con las tres temporadas de gripe anteriores a la pandemia de la COVID-19. 

Virus respiratorio sincitial

Al contrario de lo sucedido en 2021, donde apareció sorprendentemente una onda epidémica durante el verano, en 2022 el VRS volvió a su comportamiento habitual, una epidemia estacional a finales de año, aunque en ningún momento del año llegó a desaparecer por completo. 

Su impacto tanto en la atención primaria como en hospitalizaciones se concentró en niños menores de 5 años. 

Conclusiones

La COVID-19 sigue siendo la infección respiratoria aguda más preocupante en España. Aunque la tasa de admisión en UCI fue más frecuente en los casos de VRS hospitalizados que en los de COVID-19 o gripe, la tasa de letalidad por COVID-19 fue más alta que la de la gripe, la cual, a su vez, fue mayor que la del VRS.