Cómo es el sistema de drones que transporta material clínico entre los hospitales suizos.


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Los drones han llegado a ser un producto de consumo, artilugios con numerosas aplicaciones recreativas, desde el juego que supone simplemente volarlos y verlos volar, hasta su empleo para la realización de tomas más o menos sofisticadas de fotografía y vídeo aéreo. 

Son un ejemplo de cómo una tecnología ya secular (hélices para levantar un artilugio) se ha visto enriquecida con aportaciones más recientes, como las baterías para alimentar los motores, el guiado automatizado mediante GPS o el uso de dispositivos móviles como único instrumento necesario para su control. En miles de páginas web o en cualquier gran almacén están a la venta muy distintos modelos. Han de usarse, eso sí, con las limitaciones que imponen las reglamentaciones genéricas o específicas sobre protección de personas y zonas urbanas.  

Pero los drones tienen también aplicaciones de tipo estrictamente profesional -más allá de las originarias de carácter militar- que crecen en la medida en que se generan ideas para aprovechar su versatilidad como el transporte aéreo. Algunas de ellas han llegado ya al sector sanitario.

La operadora postal pública Swiss Post y la empresa norteamericana Matternet llevan un tiempo usando un sistema de drones para el transporte de muestras de laboratorio entre hospitales y centros de análisis de aquel país. Trabajan específicamente para el grupo hospitalario Ticino EOC en Lugano, donde Swiss Post lleva tiempo comprobando que el uso de drones puede reducir los tiempos de entrega en hasta 45 minutos en comparación con el transporte terrestre disponible en la zona.

El reto de transportar este tipo de material biológico es especialmente complicado. No sólo hay que garantizar que haya operatividad y precisión en el vuelo, sino que las muestras deben manejarse con unos estándares de estabilidad y trazabilidad que evite su inutilidad como elemento diagnóstico. De ahí que el sistema en funcionamiento sea especialmente complejo.

Los drones están diseñados para transportar una caja de tamaño estándar, acondicionada para alojar protegidos los tubos de extracción. La peculiaridad es que esta caja no se acopla al dron de cualquier  manera, sino mediante su depósito controlado en una estructura que hace las veces de helipuerto, y a la que se accede mediante un código inserto en cada caja. Quien utilice el sistema habrá de registrar el pequeño contenedor mediante un escaneo de sus códigos de barras, y depositarlo en un compartimento. De ahí, automáticamente, se acoplará al dron y será cuando éste pueda volar. 

En destino, para acceder a su contenido también se habrá de introducir un código de desbloqueo de la carga. Todo el sistema, al estar automatizado, pretende garantizar que una muestra cualquiera pueda estar trazada en todo momento, y que no se introduzcan posibilidades de error por causa del transporte. 

Precisamente el sistema aporta a los hospitales aquello que estos más pueden necesitar: la posibilidad de trasladar sus muestras sin demora a los centros de análisis y que ello no merme el control sobre las operaciones. Los drones pueden realizar el transporte no sólo de manera más rápida, sino con un menor coste operativo y a una mayor diversidad de localizaciones. Esto abre las puertas al rediseño de las interrelaciones funcionales entre los centros de cabecera y los que realizan labores especializadas. Con buenas condiciones meteorológicas pueden viajar alrededor de 20 kilómetros llevando un peso añadido de alrededor de 2 kilos.

Matternet se ha especializado en el sector sanitario, y opera servicios parecidos en algunas localizaciones estadounidenses. Ahí se ha asociado a la transportista UPS, que ya dispone de una división especializada en entregas médicas, y que constata múltiples beneficios potenciales de este tipo de transporte aéreo: no solo trasladar esas muestras vitales de manera más eficiente, sino también evitar tránsitos de vehículos por carretera cuando esto sea posible.

La idea en la que están trabajando desde hace un par de años consiste en que cada hospital puede instalar su propia base, que no sólo les situaría en un punto de la red de transporte sino que sirve para garantizar el mantenimiento y la operatividad de los drones, sin necesidad de apoyos técnicos complejos ni de programar las recargas de los dispositivos, que se hacen automáticamente. 

En muchas ocasiones los hospitales transportan este tipo de materiales utilizando servicios subcontratados que tienden a ser caros y poco confiables, o incluso poco adecuados en sí, como es el caso de los taxis. Este sistema de drones y bases promete ser más eficaz y eficiente.

Algunos problemas.

El sistema, sin embargo, no ha estado exento de algunos problemas. De hecho, suspendió sus actividades en Suiza cerca de nueve meses a causa de dos incidentes en los que se vieron implicados sendos aviones no tripulados que tuvieron que hacer aterrizajes de emergencia, e incluso uno de ellos acabó estrellado.

Un panel de expertos en aviación revisó los procesos de seguridad y publicó un informe en el que afirmaron textualmente que Swiss Post y Matternet demostraron "un alto nivel de seguridad y conciencia de seguridad". También recomendaron "fortalecer aún más" esos procesos de seguridad.

El sistema de Matternet ha transportado ya casi 8.000 muestras de laboratorio en Estados Unidos y otras 3.000 en Suiza. Entre sus inversores, además de varios fondos de capital riesgo, se encuentran Boeing y Mercedes-Benz. Una de sus previstas evoluciones tecnológicas consiste en asociar los drones a bases móviles, en vehículos terrestres y camiones habilitados (algo que llaman “Vans&Drones”). Con ello podrían instalar puntos de la red de transporte aéreo en lugares menos accesibles, o proveer servicios en casos de contingencias o emergencias sanitarias y humanitarias.