Cómo Clubhouse, la emergente red social de audio, puede ayudar a la formación médica.


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Cuando muchos pensaban que en el campo de las redes sociales todo estaba inventado, aparece Clubhouse. Una aplicación basada en el audio y la conversación que ha superado en pocos meses los 8 millones de descargas en todo el mundo, a pesar de que todavía se encuentra en su versión preliminar, que sólo se puede utilizar en el iPhone, y a la que se accede exclusivamente mediante invitación.

¿Qué hace y cómo funciona Clubhouse? 

Se trata de una aplicación que ofrece la posibilidad de establecer y programar conversaciones entre varios usuarios, a las que pueden asistir otros. Como si se tratara de un simposio virtual, hay personas que hablan desde un estrado y otras que se sientan en un auditorio.

Cualquier usuario puede convocar una conversación, a la que hay que poner un título, programar dentro un calendario y anunciar a la comunidad. Mediante el sistema de notificaciones, o a través de una especie de “timeline”, otras personas pueden saber también de qué se quiere hablar y asistir a la reunión. Éstas se desarrollan en las llamadas “salas”, una sala para cada evento.

Una particularidad de Clubhouse es que no se pueden grabar las conversaciones -al menos desde la propia aplicación- y que tampoco se pueden mostrar otros elementos visuales que no sean la fotografía de los participantes o los asistentes. 

Una virtud del sistema es que hace posible su utilización ubicua. Puedes conectarte y escuchar aquellas reuniones que te interesen mientras tomas el café en la cocina o te desplazas en un vehículo. Los asistentes tienen cerrado su micrófono y nunca molestan.

Hay quien cuenta que Clubhouse le está produciendo el mismo “hype”, la misma emoción, que cuando se empezó a usar Twitter. De hecho, Twitter está basada en el mensaje escrito, e Instagram en los mensajes visuales, las imágenes. Parecía que faltaba una buena red alrededor del audio, la palabra y la conversación.

Una de las razones de la eclosión de Clubhouse, a la que se apuntan dos millones de usuarios cada semana, es que está técnicamente muy bien hecha. Por una parte, el sonido es limpio y llega nítido, sin duda por la utilización de algún sistema activo para eliminar parásitos y homogeneizar el volumen. Por otra parte, la navegación es muy sencilla e intuitiva. Cuando accedes a una sala, están separados los intervinientes de los asistentes, aunque quien ejerza de moderador puede dar la palabra a cualquiera de ellos, lo que en el argot se denomina “subir”.

Mientras la aplicación esté en fase preliminar, para conseguir una cuenta de usuario es necesario que otro usuario curse una invitación. Cualquiera puede entrar y reservar un nombre, pero habrá de esperar hasta que alguien valide su entrada efectiva. Cada usuario dispone de dos de estos pasaportes que puede usar libremente. De manera que la comunidad va creciendo, pero de forma moderada y relativamente restringida.

Clubhouse para el trabajo sanitario.

Un elemento bastante llamativo de este fenómeno es que el uso que se está viendo en Clubhouse es mayoritariamente profesional y para adultos. Las charlas que se programan no son sólo conversaciones de amigos, sino eventos creados para intercambiar ideas en diversas áreas profesionales. Es muy común que un par de expertos o colegas en un determinado campo programen una conversación, que se anuncia automáticamente en el calendario, y se junten con otros que quieran escuchar. Hay salas más o menos participativas, algunas con un modelo más vertical de clase magistral, y otras que se asemejan a asambleas o foros abiertos.

Una de las posibilidades que ofrece Clubhouse es también la de crear charlas restringidas. Es decir, a las que sólo se puede acudir por invitación directa y que no son de libre acceso. También es posible una figura intermedia, la charla para los pertenecientes a un determinado club de interés. Es como si, en el ámbito de las videoconferencias, se quisiera emitir un diálogo por YouTube, sin posibilidad de interacción, o en un Zoom (que puede ser cerrado a un grupo de invitados o abierto mediante link de acceso). 

En sus primeros meses de andadura ya es posible encontrar en Clubhouse bastante actividad en el campo de la salud, y especialmente sobre temáticas relacionadas con la innovación y el espacio digital. Usando el buscador de la aplicación podemos seleccionar muchos diálogos en los que cotidianamente intervienen personas relevantes de referencia internacional. También, si buscamos en la pestaña de “Clubs”, vemos numerosos grupos interesados en áreas tan diversas como las empresas emergentes, las inequidades, la salud mental, la sanidad africana o la nutrición. Cuando un usuario selecciona a otro para hacerle seguimiento, o se apunta a un club, recibe las comunicaciones cada vez que se inicie o se programe una actividad de su interés.

La utilidad de Clubhouse para el trabajo sanitario todavía esta por comprobarse, pero a priori presenta muchas opciones, sobre todo tras decantarse por constituir un espacio de intercambio de opiniones profesionales.    

Por ejemplo, sería perfectamente posible convocar simposios o reuniones científicas, en las que se expusieran hallazgos o experiencias clínicas. La principal ventaja sería la ubicuidad del sistema y su facilidad de uso, y la principal limitación no poder compartir pantalla o material gráfico.

Especialmente interesante es la posibilidad de uso por sociedades científicas para divulgar propuestas o líneas de trabajo sanitario. Y para la formación en el ámbito de las habilidades profesionales, como la comunicación o las que tienen que ver con los intercambios de experiencias.

También sería factible utilizar Clubhouse en formación o sesiones clínicas, en este caso mediante la creación de salas cerradas y acceso por invitación, o cerradas a grupos. De momento, Clubhouse no ha especificado si cumple con las especificaciones norteamericanas de la HIPAA relativas a la protección de la información personal sensible en materia de salud, pero siempre será factible presentar casos salvaguardando este componente.

La velocidad de desarrollo de Clubhouse es muy alta, y la buena noticia es que se está decantando por un uso orientado al intercambio de ideas y las experiencias profesionales. Por eso puede llegar a ser una herramienta común en el trabajo de las organizaciones y los profesionales sanitarios. De momento sólo está disponible para iOS, pero se espera la aplicación para Android para dentro de pocas semanas.