Comentario del experto. Inmunoterapia contra el cáncer: aspectos destacados en 2018


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Alberto Mantovani es el Director Científico del Centro Clínico y de Investigación Humanitas en la Universidad Humanitas. Ha recibido numerosos galardones y reconocimientos nacionales e internacionales por su actividad investigadora, entre los que se cuentan el Premio Robert Koch en 2016 por el impacto transversal sobre la medicina de sus descubrimientos en el campo de la inmunología.

  • En la inmunoterapia antineoplásica se han producido cuatro avances recientes importantes. En primer lugar, la FDA aprobó el pembrolizumab, un inhibidor de punto de control inmunitario, un anticuerpo anti-PD-1, para una indicación que no se define por los tejidos/localización (tissue/site agnostic indication). El anticuerpo puede usarse en pacientes con cáncer avanzado independientemente del tipo histológico, siempre que el tumor presente una característica específica de inestabilidad genética, a saber, la inestabilidad microsatelital (inestabilidad microsatelital elevada, IMS-E). Tal aprobación no tiene precedentes. La decisión se basa en un estudio que se publicó en Science el año pasado. La aprobación de la FDA produce un impacto relevante en los pacientes: hay 9 tipos histológicos de cáncer que pueden ser IMS-E y estamos hablando de una cantidad de pacientes pequeña, pero significativa. Además, muestra que la inmunología tumoral y la genómica tumoral están estrechamente relacionadas, un punto de vista importante para el futuro.
  • En segundo lugar, por primera vez se ha realizado una comparación en el carcinoma pulmonar no microcítico entre la quimioterapia y la inmunoterapia. De acuerdo con los resultados presentados en la reunión anual de la ASCO (American Society of Clinical Oncology, Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica) en 2018, la inmunoterapia fue superior a la quimioterapia. Esto envió una señal esencial: el futuro de una cura del cáncer se basará en la combinación de estos dos enfoques.
  • En tercer lugar: algunos datos nuevos indican que la inmunoterapia se explotará con éxito en los casos de cáncer difíciles de tratar. Algunos de los tipos con mayor mortalidad, tales como el cáncer de mama o el cáncer pancreático, han sido resistentes a la inmunoterapia hasta el momento. En un estudio que se ha publicado recientemente en el NEJM (New England Journal of Medicine) se mostró un efecto sobre la supervivencia sin progresión de una combinación de inhibidores de punto de control inmunitario y quimioterapia en el cáncer de mama triple negativo.
  • En cuarto lugar, está abriéndose una nueva frontera en inmunoterapia en uno de mis campos de especialización. Acaba de publicarse una investigación en el New England Journal of Medicine, a la que acompaña un editorial mío, en la que se demuestra que la combinación de eliminar un freno en los mielocitos (CD47, una señal de «no me comas») y un anticuerpo monoclonal anti-CD20 permite alcanzar unos resultados significativos en los pacientes con linfomas de células B refractorios a dos líneas de tratamiento. Se espera que este estudio lleve a la introducción de una nueva clase de inhibidores de punto de control: los fármacos que reactiven o potencien los mielocitos.
  • No deberíamos olvidar que solo 1 de cada 4 o 5 pacientes se obtiene beneficios de la inmunoterapia. El compromiso para el futuro debe ser identificar a estos pacientes, tanto para garantizar la sostenibilidad de la inmunoterapia como para evitar la toxicidad innecesaria en los pacientes. Tendremos que encontrar tratamientos para los que no respondan a los que ya existen. Por último, necesitaremos estrategias terapéuticas para los tumores que hasta la fecha han demostrado ser resistentes al enfoque inmunoterapéutico, como el cáncer pancreático, el cáncer de mama y el cáncer de colon.
  • La inmunoterapia es hoy en día uno de los campos de estudio más importantes en la búsqueda de tratamientos antineoplásicos. Muchos oncólogos médicos dejaron de creer en la inmunoterapia contra el cáncer hace varios años, aunque muchos inmunólogos siguieron creyendo en ella. Los éxitos que se han alcanzado han sido exclusivamente gracias a la investigación básica. El paso crucial fue el descubrimiento por parte de Pierre Golstein de CTLA-4 y su identificación como un punto de control en el cáncer por James P. Allison. Tasuku Honjo, uno de los ganadores del premio Nobel de medicina en 2018 por el PD-1 siguió una vía similar, desde la inmunología fundamental a la inmunoterapia contra el cáncer. El nacimiento de la inmunoterapia contra el cáncer tiene sus raíces en una disección fundamental de los mecanismos inmunológicos, sin cribar millones de compuestos. No hay duda de que el mundo de la inmunoterapia es el resultado de la investigación básica.