Cocinar con madera o carbón se asocia a un mayor riesgo de mortalidad cardiovascular


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El uso a largo plazo de combustibles sólidos, como madera o carbón, para cocinar está asociado a un mayor riesgo de muerte por una enfermedad cardiovascular, según concluye un estudio presentado en el Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología, que se desarrolla en Munich (Alemania).

El estudio se realizó con 341.730 adultos de entre 30 y 79 años procedentes de diez áreas de China desde 2004 a 2008. La edad media de los participantes era de 51,7 años y tres cuartas partes eran mujeres. Fueron entrevistados acerca de la frecuencia con la que cocinaban y el combustible principal que utilizaban en sus tres últimas residencias más recientes.

Los investigadores estimaron la duración de la exposición a los combustibles sólidos y restringieron el análisis a aquellos que los usaban al menos una vez a la semana en sus hogares más recientes y no tenían ninguna enfermedad cardiovascular.

En general, el 22,5% de los participantes utilizaron combustibles fósiles para cocinar durante más de 30 años; el 24,6% durante entre 10 y 29 años y el 53% durante menos de diez años. Entre estos últimos, el 45,9% nunca había usado combustibles sólidos en sus tres hogares más recientes y el 49,1% había cambiado de este tipo a los combustibles limpios, como electricidad o gas, durante este período.

Se siguió a 3,4 millones de personas a lo largo de los años, y 8.304 murieron por enfermedad cardiovascular. Después de ajustar los resultados en función de la educación, tabaquismo y otros factores de riesgo cardiovascular, cada década de exposición a los combustibles sólidos se asoció a un riesgo de muerte cardiovascular un 3% más alto. Los participantes que utilizaron este tipo de combustible 30 años o más tuvieron incrementaron su riesgo un 12%.

Comparado con el uso a largo plazo de los combustibles, adoptar combustibles de tipo limpio se asoció en el estudio a un riesgo menor de mortalidad cardiovascular. Concretamente, cada década de uso de combustibles limpios reducía el riesgo un 5%. Los participantes en el trabajo que habían cambiado el tipo de combustible que utilizaban hacía 10 años tenían riesgos de muerte cardiovascular comparables a las personas que siempre habían usado combustible limpio.

"El cambio a electricidad o gas debilita el impacto del uso anterior de combustible sólido, lo que sugiere que la asociación negativa puede ser reversible", ha indicado el investigador principal del estudio, Zhengming Chen.