Clonar los datos médicos para dedicarlos a investigación.


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MDClone es una startup sanitaria con sede en Israel cuyos se forjaron junto a la Universidad de Washington, y que acaba de ser noticia por haber conseguido nuevos fondos para desarrollar su actividad por un valor de más de 25 millones de dólares. La cifra llama la atención por su cuantía pero también por el hecho de que la mayoría del capital proviene de varios fondos norteamericanos con sede en Silicon Valley, por lo que cabe preguntarse qué es lo que tiene de original la tecnología de esta nueva empresa.

La respuesta es su manera novedosa que están promoviendo para acceder a datos clínicos con fines de investigación.

Si algo caracteriza el momento tecnológico actual es el hecho de que por primera vez tenemos una casi ilimitada capacidad de analizar datos no sólo mediante sistemas estadísticos convencionales -como los que originan el empirismo médico-, sino a través de modelos de big data e inteligencia artificial. Los procesadores y servidores han aumentado exponencialmente sus capacidades de cálculo, el precio del almacenamiento de archivos es mínimo, y las redes permiten conectar y distribuir toda la información que necesitemos. Es el momento histórico en el que podemos asumir que toda la información se puede transformar en conocimiento, y este es abarcable de manera universal.   

Esto  adquiere una gran importancia en el campo de la investigación biomédica, porque supone que el conocimiento científico ya no se ha de producir sólo mediante la metodología empírica convencional, consistente en analizar muestras estadísticas, sino que es teóricamente factible analizar todos los conjuntos de información que queramos, o lo que es lo mismo, el universo muestra en su totalidad, una “n” tan grande como queramos. 

 

 

 

Es sencillo entender que con este planteamiento, la auténtica mina de oro en la que se pueden encontrar respuestas a muchas de nuestras preguntas son los datos de los propios pacientes, extraídos de sus historias clínicas, que no están sometidos ni a una selección muestral previa ni a un sesgo observacional como la que se desarrolla durante los ensayos clínicos dentro de condiciones controladas. De donde ahora podemos obtener conclusiones es de un enorme conjunto de observaciones y registros como los que se contienen en las historias clínicas, que además ya están mayoritariamente elaboradas en formatos digitales reutilizables.

 

Clonar para anonimizar.   

Volviendo a MDClone, se trata de la primera empresa que ha desarrollado una plataforma orientada a eliminar el riesgo de revelar información identificable del paciente cuando se utilizan datos médicos para análisis e investigación. Trabaja con el Instituto de Informática de la Universidad de Washington, una institución que elabora estándares técnicos aplicables a los sistema de registros médicos electrónicos de diversos hospitales norteamericanos. Ahí surgió la idea de cómo mejorar los modelos de datos para que no existiera el riesgo de violar los requerimientos de anonimato que la deontología -y la ley- establecen.

El planteamiento de MDClone es aparentemente sencillo. Emplear un software que permita extraer los datos de las historias clínicas salvaguardando en origen aquellos campos de información que contengan información de carácter personal sobre los pacientes, y así componer paquetes asépticos que puedan emplearse directamente en investigación. Es como si de cada historia clínica se construyera un caso clínico de los que se exponen en las sesiones docentes, en las que no se identifica al enfermo, pero del que se pueden extraer muchas enseñanzas.  

Este nuevo software es capaz de producir lo que sus creadores denominan “datos sintéticos”, en los que la privacidad y la confidencialidad están protegidas simplemente porque se han segregado cualesquiera identificadores de los pacientes. El software escanea la información original del paciente en las bases de datos sanitarias, y luego la clona, ​​omitiendo los detalles personales. Al mismo tiempo que cumplen con este requerimiento, se produce un bloque compacto de información que facilita que el acceso a esos datos sea posteriormente más rápido y más útil para la investigación.

 

 

 

Dice el Dr. Philip Payne, director del Instituto de Informática de la Universidad de Washington, que se trata de “un cambio real en la forma en que los datos pueden ser accesibles para la investigación, y al mismo tiempo respetuosos con el derecho a la privacidad de nuestros pacientes. Ninguna otra compañía lo ha podido hacer antes".

En efecto, MDClone busca, a través de esta orientación, no sólo garantizar los requerimientos legales sobre privacidad, sino hacer que los datos médicos sean más accesibles mediante la creación de esas réplicas del contenido original en las historias clínicas. Esto puede llevar a la construcción de una especie de “autoservicio” de conjuntos de datos clínicos, que puedan ser accedidos por los investigadores sin necesidad de solicitarlos a las instituciones custodias o tramitar permisos administrativos o legales específicos. 

Dicen desde MDClone que “cada minuto de cada día hay una oportunidad perdida de usar los datos para mejorar la atención médica", y que "podemos convertir los datos en un activo estratégico real para transformar la atención sanitaria en todo el mundo". "MDClone está resolviendo uno de los mayores desafíos en esta era emergente de tecnología sanitaria: centralizar, optimizar y permitir un acceso rápido y fácil a los datos de salud, al tiempo que preservar la privacidad y el cumplimiento legal requerido". Varias universidades y centros sanitarios de Israel y Estados Unidos ya son clientes de la empresa, y la nueva inversión recibida les va a facilitar la mejora de su software y darse a conocer mundialmente.