Cifras bajas de presión arterial se asocian a una mayor mortalidad en mayores de 80 años (Eur Heart J)


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Investigadores de Charité-Universitätsmedizin Berlin (Alemania) han demostrado que una presión arterial más baja está asociada a un mayor riesgo de muerte en adultos mayores de 80 años, y también en adultos que previamente han tenido un infarto de miocardio o un ictus.

Hasta hace poco, los médicos generalmente asumían que los adultos mayores se benefician de mantener su presión arterial por debajo de 140/90 mmHg. Sin embargo, los resultados de este estudio, publicado en el European Heart Journal, apuntan que este supuesto no se aplica a todos los pacientes. La realidad es, de hecho, todo lo contrario.

Aproximadamente del 70 al 80% de los mayores de 70 años tienen hipertensión. Con el fin de proteger contra las enfermedades cardiovasculares a personas mayores de 65 años, las directrices europeas recomiendan una presión arterial objetivo inferior a 140/90 mmHg. Si bien los mismos valores se aplican a personas mayores de 80 años, se deben tener en cuenta factores adicionales, como las comorbilidades individuales.

Usando un diseño de estudio observacional con datos epidemiológicos de más de 1.600 hombres y mujeres, los científicos alemanes han podido demostrar que los medicamentos antihipertensivos para reducir la presión arterial administrados para alcanzar niveles objetivo de menos de 140/90 mmHg no siempre tienen un efecto protector. Los resultados fueron aún más pronunciados para los niveles objetivo por debajo de 130/80 mmHg.

Los investigadores encontraron que la mortalidad era un 40% mayor en personas de 80 años con niveles de presión arterial por debajo de 140/90 mmHg que en aquellos cuya presión arterial superó los 140/90 mmHg. Las observaciones fueron similares en los participantes que previamente habían tenido un infarto o un ictus.

En particular, la mortalidad fue 61% mayor entre los pacientes cuya presión arterial fue inferior a 140/90 mmHg que en los pacientes en que se mantuvo por encima de este nivel a pesar del tratamiento antihipertensivo. "Nuestros resultados muestran claramente que, dentro de estos grupos de pacientes, el tratamiento antihipertensivo debe ajustarse según las necesidades del individuo. Debemos alejarnos del enfoque general de aplicar las recomendaciones de las asociaciones profesionales a todos los grupos de pacientes", detalla el primer autor del estudio, Antonios Douros.