Científicos estadounidenses exploran la contribución de la genética al riesgo de suicidio (Mol Psychiatry)


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Investigadores del Departamento de Salud de la Universidad de Utah (Estados Unidos) han identificado cuatro cambios genéticos que ocurren con más frecuencia en personas que murieron por suicidio, lo que podría indicar un mayor riesgo en personas vulnerables.

Estudios previos muestran que el suicidio sigue un camino en las familias, independientemente de los efectos de un entorno compartido. El equipo de Utah está utilizando recursos exclusivos del estado para identificar factores genéticos subyacentes que pueden aumentar el riesgo de suicidio. Los resultados de su trabajo se publican en Molecular Psychiatry.

"Los estudios anteriores de familias y mellizos informaron de que existe un riesgo genético significativo asociado con el suicidio", recuerda el autor principal del artículo, Douglas Gray. "Los genes son como planos. El primer paso es encontrar los genes que elevan el riesgo. La identificación de genes específicos puede conducir a nuevos tratamientos para aquellos que sufren".

A través de este enfoque, el equipo pudo identificar variantes en cuatro genes (SP110, AGBL2, SUCLA2 y APH1B) que podrían aumentar el riesgo de muerte por suicidio. "Estamos utilizando familias muy amplias de alto riesgo, como una lupa, para que nos lleve a los genes correctos que aumentan el riesgo de este trágico desenlace", comenta la primera autora del artículo, Hilary Coon.

Centrarse en los suicidios relacionados de forma distante en 43 familias de alto riesgo proporciona un grupo más genéticamente homogéneo que amplifica los riesgos genéticos del suicidio y minimiza los efectos ambientales compartidos, como el estrés debido al divorcio o el desempleo, o el fácil acceso a medios letales. La información genealógica de las familias se remonta a nueve generaciones.

"En este estudio, comenzamos a buscar la fruta de baja altura, los cambios genómicos que podrían afectar a la estructura o función de un gen -describe Coon-. Creemos que estos resultados son solo la punta del iceberg. Continuaremos buscando cambios genéticos adicionales que conduzcan al riesgo".

Los investigadores buscaron la variación genética en más de 1.300 muestras de ADN obtenidas de la Oficina del Examinador Médico de Utah de personas que murieron por suicidio en el estado. Estas muestras representan un subconjunto de un recurso mucho mayor de más de 6.000 casos de suicidio con ADN. El equipo vinculó los resultados del ADN a la base de datos de la Población de Utah, que contiene los registros genealógicos y médicos recientes de más de ocho millones de personas, así como certificados de defunción que datan de 1904.

Se quitó la identificación del ADN de los casos de suicidio, así como la estructura genealógica familia, antes de entregarse a Coon y su equipo para su análisis. A través de este estudio, se identificaron cambios específicos en cuatro genes, pero también 207 genes que requieren un mayor análisis para comprender su posible papel en las personas que mueren por suicidio.

Un total de 18 de estos genes se han asociado previamente con el riesgo de suicidio. Además, 15 de los genes identificados previamente también se han vinculado con afecciones inflamatorias, lo que respalda la creciente evidencia de una relación entre la inflamación y la salud mental.

Coon advierte que el suicidio es como cualquier enfermedad humana compleja. Puede haber una variedad de cambios genéticos que hacen que uno sea más propenso al riesgo, dice. Pero muchos factores en el medio ambiente también modificarán ese riesgo.

"Claramente, la genética es solo una parte del riesgo cuando se trata del suicidio -afirma Coon-. Pero esperamos que estos descubrimientos nos lleven a individuos altamente susceptibles para que podamos desarrollar mejores intervenciones que les ayuden a evitar este riesgo".