Cardiólogos destacan la presión asistencial y la precariedad laboral como principales problemas del sistema sanitario


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El Congreso de las Enfermedades Cardiovasculares de la Sociedad Española de Cardiología (SEC) ha abierto sus puertas este jueves en el Palau de Congressos Fira de Barcelona. Más de 4.000 especialistas entre cardiólogos, médicos de familia, investigadores, internistas, epidemiólogos, MIR y enfermeros dispondrán de 140 sesiones y cerca de 1.000 comunicaciones. En esta importante cita se otorgará casi un millón de euros en becas de investigación cardiovascular.

Arturo Evangelista, presidente del Congreso y coordinador de su comité científico, ha explicado que los principales avances que se van a presentar serán en temas como la insuficiencia cardiaca, intervencionismo sin cirugía, arritmias y las últimas evidencias en la prevención del riesgo cardiovascular. Además, por primera vez, el congreso junta a cardiólogos y profesionales de enfermería dedicados a esta área.

Situación en España

Iñaki Lekuona, coordinador del comité científico de eMotiva, ha presentado los resultados del estudio eMotiva de la SEC, que pone de manifiesto la presión asistencial a la que se ve sometido el colectivo de cardiólogos para ofrecer la mejor atención posible a un número cada vez mayor de pacientes.

Los resultados ponen el foco en la presión asistencial como uno de los principales problemas en el sistema sanitario. Más del 50 por ciento de los cardiólogos visita más de 15 pacientes al día y un 7,5 por ciento atiende más de 25 diarios.

El tiempo dedicado al paciente es también uno de los aspectos más reclamados. Según los datos analizados, los cardiólogos cuentan con 18 minutos de media por paciente en la consulta, lo que resulta insuficiente en muchas ocasiones para ofrecer la atención sanitaria de calidad que estos merecen.

En estos escasos minutos por consulta hay que incluir las gestiones burocrático-administrativas para introducir la información del paciente en el sistema, unas tareas que han ido en aumento con la digitalización y que ocupan más del 60 por ciento del tiempo de los cardiólogos. “La posibilidad de tener las historias clínicas electrónicas es genial, pero todo el tiempo dedicado a dialogar con el ordenador sin mirar la cara del paciente y sin dejar de teclear va en detrimento de la relación entre médico y enfermo”, ha explicado Lekuona.

El 70 por ciento de los cardiólogos españoles trabaja más de 40 horas semanales y se realizan 3,5 guardias al mes. El 80 por ciento no está de acuerdo con su salario, el 50 por ciento no cuenta con plaza fija y casi la mitad de los encuestados define su situación laboral como “precaria”. Con esta situación, los cardiólogos han valorado su nivel de estrés como “notable” (7,6 sobre 10). No obstante, Lekuona ha asegurado que están “encantados” de ser cardiólogos, y ha reconocido que gozan de reconocimiento social y están bien considerados a nivel internacional.

Propuestas para mejorar 

Por su parte, Manuel Anguita, presidente de la SEC,  ha trasladado tres propuestas clave para mejorar la atención a pacientes cardiovasculares. La primera, estabilidad y dignificación de la profesión. Es fundamental, ha dicho, que los cardiólogos cuenten con una mayor estabilidad, evitando contratos basura o aquellos que se renuevan por días o meses. “Para dignificar la profesión convendría revisar los sueldos acordes a los países de nuestro entorno y eliminar las grandes desigualdades existentes entre comunidades autónomas, donde por los mismos puestos se ingresan hasta mil euros al mes de diferencia según la autonomía”.

La segunda propuesta hace referencia al apoyo con personal administrativo para labores burocráticas. “Queremos poder mirar la cara a nuestros pacientes, en vez de estar frente al ordenador”, ha reiterado.

La tercera pasaría por mejorar la eficiencia seleccionando a los pacientes cardiovasculares que precisan un seguimiento continuo. “Sería ideal saber qué pacientes se benefician realmente de este seguimiento continuo por parte del cardiólogo”, ha explicado. Y ha añadido: “En el proyecto SEC PRIMARIA estamos trabajando para determinar qué patologías, una vez estabilizadas, pueden ser seguidas por médicos de atención primaria, de modo que aquellos pacientes que realmente lo necesiten, cuenten con más tiempo de visita con el cardiólogo”.

Primera causa de muerte en España

Manuel Anguita ha explicado que las enfermedades cardiovasculares resultan la primera causa de muerte en los países occidentales, sobre todo en España y, especialmente, entre la población femenina.

Por su parte, Ángel Cequier, presidente electo de la SEC, ha aportado algunos datos más acerca de la enfermedad cardiovascular. Ha afirmado que España cuenta con una esperanza de vida importante, 80 años en hombres y 85 en mujeres, después de Suiza y Japón. No obstante, no todos estos años son vividos con buena salud. “La última década de vida de los varones y las dos últimas de las mujeres no se viven con la calidad de vida correcta, porque durante estos años existen otras enfermedades, como la diabetes, renales o cardiovasculares, que condicionan los últimos años”, ha concretado.

Ángel Cequier ha recordado que las enfermedades cardiovasculares causan 122.000 fallecimientos en España, con más de 560.000 pacientes dados de alta al año y siendo responsables de cinco millones de estancias hospitalarias anuales. “Hemos mejorado la asistencia y reducido la mortalidad, pero cada vez hay mayor número de pacientes debido a que la población tiene más años”, ha puntualizado. Según Cequier, las enfermedades cardiovasculares y la insuficiencia cardíaca van a aumentar de manera exponencial en los próximos años y serán necesario medidas para corregir, tanto el impacto hospitalario como el impacto social, en el que es muy importante la prevención para evitar que aparezcan este tipo de enfermedades.

Por último, Cequier ha hecho referencia al nivel de la Cardiología española: “El nivel de la Cardiología española es de alta calidad, es excepcional, y esto puede trasladarse a otros escenarios del sistema sanitario. Lo más difícil es conseguir un sistema asistencial de excelencia, pero el deterioro del mismo es mucho más fácil”, ha concluido.