Cáncer: ¿Houston? O no…


  • Editorial Univadis
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En un editorial anterior hablamos del ranking posiblemente más riguroso y sistemático sobre sistemas sanitarios, el que realiza el Institute for Health Metrics and Evaluation(Instituto de Métrica Sanitaria y Evaluación) de la Universidad de Washington y que se publica desde hace años en The Lancet. El ranking mide la calidad de los sistemas sanitarios según sus resultados más importantes: las tasas de mortalidad por causas que no deberían ser fatales en presencia de una atención médica efectiva, centrándose en resultados claros y medibles. El Healthcare Access and Quality Index(Índice de Calidad y Acceso a la Atención Sanitaria) mide si se abordan adecuadamente las patologías cuya mortalidad es evitable. 

Este año se ha publicado el Global Burden of Diseases, Injuries, and Risk Factors Study 2016, que evalúa el Healthcare Access and Quality Indexen 195 países. La mejor puntuación la obtuvo Islandia, y España aparece en el puesto 19, retrocediendo once posiciones respecto al índice de 2015. Ciertamente, este índice no es el único que mide y compara los sistemas sanitarios. Recientemente se ha publicado, por ejemplo, el Bloomberg Health Care Efficiencyacerca de los sistemas sanitarios más eficientes de acuerdo con los costes médicos, la calidad asistencial y la esperanza y el nivel de vida. La eficiencia del sistema de salud español ocupa el tercer lugar, sólo detrás de Hong Kong y Singapur.

Sin embargo, posiblemente el Global Burden of Diseases, Injuries, and Risk Factors Study 2016está más próximo a lo que verdaderamente interesa a los médicos: la calidad asistencial, y no tanto la eficiencia del sistema. Según la publicación de The Lancet, la sanidad española es óptima en el abordaje de las enfermedades infecciosas evitables y tratables, alcanzando también buena puntuación en la atención de las afecciones maternas, de otras patologías crónicas o en el tratamiento de la apendicitis y de las hernias. Sin embargo, en relación con otros países avanzados, obtenemos las peores puntuaciones en la atención al cáncer, especialmente en determinados tipos potencialmente evitables o prevenibles: cáncer de piel (57 puntos), cáncer de cérvix (60), testicular (79), leucemia (82) y cáncer de mama (84) son algunos ejemplos. 

De acuerdo con este prestigioso estudio, el mayor déficit de nuestra sanidad (en relación con las mejores sanidades del mundo) se detecta en el abordaje del cáncer. En concreto, en España sería preciso mejorar el acceso y la atención a determinadas neoplasias, muchas prevenibles, como son el cáncer de cérvix o de piel. Siendo así, ¿es que aún es necesario ir a Houstona tratarse del cáncer? 

Sin dejar de reconocer que en España hay cuestiones mejorables, no debemos ser alarmistas. En la mayor parte de los aspectos estamos a la altura de los mejores países y centros oncológicos del mundo. Y ¿cuáles son esos aspectos que marcan la diferencia entre una buena oncología y otra no tan buena? Podríamos resumirlos en seis: profesionales, trabajo en equipo, tecnología, especialización, experiencia e investigación.

Si de algo no podemos dudar en nuestra sanidad es de los profesionales. Tampoco es cuestión de ser chauvinistas y pensar que “los médicos españoles son los mejor formados y más valorados”, porque no es cierto; pero tanto el MIR como el propio sistema sanitario español (siendo ambos mejorables), nos sitúan en el mercado laboral como profesionales altamente cualificados. La siguiente característica para una buena oncología es el trabajo en equipo. Si la evaluación multidimensional es importante en medicina, en oncología marca la diferencia. El oncólogo, por muy actualizado que esté, necesita de buenos cirujanos, que sepan cuándo, qué y cómo operar; de patólogos; unidades del dolor y de cuidados paliativos; especialistas en imagen, rehabilitadores, psicólogos o trabajadores sociales, entre otros. Los que trabajan en sanidad comprenden rápidamente la importancia no de disponer de todos los profesionales sanitarios, sino de que éstos sepan trabajar en equipo.

Junto a la cualificación profesional y el equipo, se sitúan tres aspectos dependientes sobre todo de los centros: tecnología, especialización y experiencia. Resulta evidente que la tecnología, aunque no lo es todo, modifica radicalmente el manejo del enfermo oncológico: PET-CT y PET-RNM, radiocirugía estereotáctica, inmunoterapia para el melanoma o la llamada oncología personalizada en base a las dianas moleculares individuales son sólo algunos ejemplos. 

En cuanto a la especialización y experiencia, aunque no son lo mismo, muchas veces van de la mano. Lo importante no es que los centros sean monográficos (no se ha demostrado que a los niños, por ejemplo, se les trate mejor en un hospital monográfico que en un hospital general con oncología pediátrica), sino que se especialicen y sub-especialicen lo que sea preciso para ofrecer la mejor atención al paciente. Si es así, los equipos de oncología, que es como debieran denominarse, podrán protocolizar y estandarizar mejor su trabajo y, al mismo tiempo, ganar experiencia; y la experiencia, además de tranquilizar a los enfermos, dota a los profesionales de un mejor manejo con los enfermos.

El último aspecto, primordial en oncología, es la investigación. Más allá de los ensayos clínicos multicéntricos, en los que participan los hospitales españoles al igual que en todo el mundo, España no destaca por su capacidad innovadora en oncología, como tampoco lo hace en otras áreas de la medicina. En el fondo, continúa vigente el célebre “que inventen ellos” de Unamuno. A los políticos, gerentes, directivos y otros líderes de nuestro sistema de salud, pareciera que sólo les preocupa la eficiencia del sistema, en lo que, como hemos visto, somos de los mejores (según el Bloomberg Health Care Efficiency, los mejores del mundo occidental). Pero somos eficientes manejando terapias y patentes que han desarrollado en otros países. 

Respondiendo a la pregunta sobre si aún es necesario ir al MD Anderson Cancer Center,en Houston, al Johns Hopkins Hospitalo al Memorial Sloan-Katterling Hospital a tratarse del cáncer, habría que responder que en general no hace falta, porque las tasas de curación de nuestros centros son muy similares. Tenemos buenos profesionales y en España también se trabaja en equipo. Además, contamos con la mayor parte de la tecnología punta, así como con centros y unidades especializadas y con experiencia. Sin embargo, aún tenemos deberes por hacer, dos de ellos prioritarios: 1. realizar verdadera investigación oncológica, que sea innovadora y aporte valor. Y 2. mejorar la planificación de la atención oncológica de nuestra población, ya que el Global Burden of Diseases, Injuries, and Risk Factors Study 2016indica que debemos optimizar el acceso y la atención a determinadas neoplasias, especialmente en algunas que son evitables.