Cáncer cervicouterino: una capacidad para cuidarse disminuida pronostica la administración incompleta de quimioterapia

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Las personas con cáncer cervicouterino localmente avanzado que reciben quimiorradioterapia y que no pueden llevar a cabo actividades cotidianas tienen más probabilidades de no completar el tratamiento quimioterápico con cisplatino, lo que deriva en peores desenlaces oncológicos que los de las que sí pueden. De acuerdo con un estudio publicado recientemente, este resultado indica que podría seleccionarse a estas pacientes para recibir nuevos antineoplásicos que se toleren mejor.

Los investigadores identificaron de forma retrospectiva a 140 pacientes con cáncer cervicouterino localmente avanzado que recibieron tratamiento con cisplatino solo o en combinación con otro antineoplásico, ambos de forma simultánea con radioterapia, entre noviembre de 2015 y agosto de 2020 en la Universidad de California (San Diego, Estados Unidos). El criterio de valoración principal fue la administración incompleta de quimioterapia y los criterios de valoración secundarios fueron el fracaso locorregional, el fracaso a distancia y la supervivencia global.

Los investigadores hallaron que casi 1 de cada 6 pacientes con cáncer cervicouterino localmente avanzado no lograba completar la pauta con cisplatino; todas ellas pertenecían al grupo que recibió cisplatino solo.

Los motivos más frecuentes para no completar el tratamiento con cisplatino fueron comorbilidades/infecciones (40,9 %), incumplimiento de valores analíticos (27,3 %) e intolerancia al cisplatino (13,6 %).

Cabe destacar que los investigadores hallaron que un estado funcional más elevado según el Grupo Oncológico Cooperativo de la Costa Este (ECOG) de Estados Unidos era un buen factor pronóstico de la administración incompleta de cisplatino. La escala de valoración del estado funcional de dicho grupo mide el nivel de funcionamiento de las pacientes. Las pacientes con un valor 2-4 del ECOG (ambulatorias, pero incapaces de llevar a cabo actividades laborales/totalmente discapacitadas) tenían 41,41 veces más probabilidades de no completar el ciclo de cisplatino en comparación con las pacientes con un valor 0-1 del ECOG (totalmente activas para realizar/llevar a cabo trabajos ligeros).

Es comprensible que la administración incompleta de quimioterapia se asociara de modo significativo con un mayor riesgo de fracaso locorregional (hazard ratio [HR] ajustadas: 3,02; p = 0,03) y de fracaso a distancia (HR ajustadas: 2,71; p = 0,02), además de con una peor supervivencia global (HR ajustadas: 4,91; p = 0,02). La mediana global de la duración del seguimiento de toda la cohorte fue de 20 meses.

Los autores comentaron que “es evidente que hay una proporción notable de pacientes que reciben pautas incompletas de cisplatino, lo que se asocia a peores resultados (...). Sería de ayuda que los análisis de cohortes más grandes realizados por múltiples instituciones revelaran conclusiones más claras sobre las tasas actuales de la administración incompleta de cisplatino y su posterior impacto en los desenlaces”.

“La pregunta sigue siendo cómo optimizar el tratamiento para estas pacientes que, en estos momentos, reciben una administración incompleta de cisplatino y sufren peores desenlaces”, añadieron. “Evidenciado por un mal estado funcional, única variable que delimita este subgrupo de pacientes, debe hacerse hincapié en la identificación del cambio adecuado de tratamiento, como la inclusión de inmunoterapia, que las pacientes más frágiles tolerarán mejor, a las que se les administrará por completo, con el objetivo de que alcancen desenlaces oncológicos similares a los de sus equivalentes”, concluyeron los investigadores.