Cambio climático y salud: ¿cómo comunicar correctamente?

  • Cristina Ferrario

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Para transmitir eficazmente los mensajes sobre los efectos del cambio climático en la salud, es fundamental tener en cuenta tanto lo que se comunica (datos estadísticos) como la forma en la que se comunica.

Según los autores de un artículo publicado en New England Journal of Medicine, los médicos tienen en su poder un altavoz muy poderoso, y una profunda responsabilidad, para comunicar eficazmente los datos estadísticos relacionados con la salud.

"La evidencia demuestra que la gente entiende los datos estadísticos y se siente motivada por ellos si quienes las comunican lo hacen de forma estratégica", escriben Ellen Peters, del Centro de Investigación en Comunicación Científica de la Universidad de Oregón, y Renee N. Salas, de la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de Harvard, en Boston.

En el artículo, las dos expertas se centran específicamente en el cambio climático y describen algunas técnicas para comunicar mejor los datos estadísticos disponibles.

"Sin duda, proporcionar datos sobre problema es importante y el hecho de que sean proporcionados por una fuente fiable, como un profesional sanitario, aumenta la probabilidad de que la gente siga las recomendaciones", afirma el artículo.

Sin embargo, siempre hay que tener en cuenta que la mayoría de la población, incluso aquella que ha recibido educación, no es capaz de entender en detalle las estadísticas clínicas y sanitarias, por lo que es crucial seguir estrategias de comunicación eficaces.

"En primer lugar, hay que establecer los objetivos de la comunicación: en el caso del cambio climático, uno puede ser concienciar sobre la relación entre el clima y la salud, otro puede ser promover acciones concretas a favor de la propia salud y de la salud del planeta", dicen Peters y Salas, que a continuación describen cuatro puntos clave para una comunicación eficaz.

En primer lugar, es necesario el contexto: los datos descontextualizados son números abstractos y sin sentido. Es mejor proporcionar términos de comparación que ayuden a aclarar los conceptos y utilizar datos locales siempre que sea posible.

Para que la comunicación sea eficaz, también hay que reducir el sesgo cognitivo, teniendo en cuenta que una información demasiado compleja puede confundir a las personas en lugar de informarlas. Por lo tanto, no es conveniente alternar datos de distintos tipos (por ejemplo, mortalidad y supervivencia) dentro de la misma comunicación.

"Proporcionar datos, incluso precisos y exactos, puede no ser suficiente para motivar un cambio de comportamiento", señalan las autores, que recuerdan que la gente tiende a ignorar la información sanitaria que no le afecta directamente. En estos casos, el uso de historias y anécdotas puede ayudar, siempre que quede claro que las historias deben ir acompañadas de datos.

Por último, pero no por ello menos importante, las comunicaciones deben incluir siempre un estímulo para emprender acciones concretas, una verdadera "llamada a la acción".

"Ayudar al público a entender esta cuestión es esencial para proteger la salud hoy en día y para impulsar una acción amplia e inmediata hacia una transición equitativa que abandone los combustibles fósiles", concluyen Peters y Salas.

Este contenido fue publicado originalmente en Univadis Italia.