Cambio climático y enfermedades transmitidas por mosquitos. ¿Están cambiando los patrones de transmisión en el Sur de Europa y África?

  • Carlos Sierra

  • Noticias
El acceso al contenido completo es sólo para profesionales sanitarios registrados. El acceso al contenido completo es sólo para profesionales sanitarios registrados.

En medio de la emergencia sanitaria provocada por la pandemia de la covid-19 en el mundo y en España en particular, hay una noticia que en circunstancias normales recibiría una gran atención mediática, pero que está pasando relativamente desapercibida: el brote en el Sur de España de la meningoencefalitis vírica provocada por el virus del Nilo occidental y transmitido por el mosquito Culex pipien, que ya ha provocado tres muertes y decenas de infectados. 

Sin embargo, esto no es más que la punta del iceberg en cuanto al número de muertos e infectados que provocan las enfermedades transmitidas por mosquitos (ETM). Solamente la malaria afecta a más de 225 millones de personas en el mundo y provocó, solo en 2018, más de 400.000 fallecidos, lo que convierte al mosquito en el animal más mortífero del mundo.

Las regiones más afectadas por el azote de los mosquitos son África, el sudeste asiático y América del Sur, pero la globalización y el cambio climático están provocando que enfermedades ya erradicadas o nunca presentes en Europa estén emergiendo o reemergiendo.

Por ello, investigadores de los centros nacionales de Epidemiología (CNE) y de Medicina Tropical (CNMT), ambos pertenecientes al Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), han analizado más de 2.000 artículos publicados en Europa y en África sobre las ETM y la influencia de los factores ambientales, incluido el cambio climático.

ETM en Europa

Investigadores del CNE, liderados por las Dras. Diana Gómez Barroso y Beatriz Fernández Martínez, realizaron una revisión sistemática de la literatura científica existente relacionada con las ETM en Europa. De los 1.302 artículos encontrados, seleccionaron 61 artículos publicados entre 2003 y 2017, publicando esta revisión en la revista Environmental Research. De estos artículos, 35 (el 57,4%) fueron publicados entre 2014 y 2017.

La razón de realizar este estudio fue “identificar y analizar la literatura existente sobre la distribución de mosquitos y ETM, así como los factores que potencialmente afectan al riesgo de transmisión en Croacia, Francia, Grecia, Italia, Portugal y España, países del Sur de Europa con condiciones ambientales similares”, explicaron las investigadoras Gómez Barroso y Fernández Martínez.

La primera conclusión que extrajeron es que, en el continente europeo, la mayoría de estas enfermedades son importadas, aunque la presencia de mosquitos vectores específicos para su transmisión y la globalización hacen que algunas de ellas puedan considerarse enfermedades emergentes o reemergentes, sobre todo las transmitidas por Culex spp (mosquito común) y Aedes albopictus (mosquito tigre). “Lo esperable es que debido al cambio climático aumente el rango geográfico de distribución de las ETM hacia latitudes donde actualmente no está establecido. Sin embargo, la repercusión en Europa y en España no será tan alta como en África debido a nuestro contexto socioeconómico, pero es necesario hacer más estudios en esta línea”, reflexionaron para Univadis España las Dras. Gómez y Fernández.

Las ETM más prevalentes en Europa son las producidas por el virus del dengue, chikungunya, Zika, la fiebre del Nilo Occidental y la malaria, siendo la temperatura, las precipitaciones y la densidad de población los factores claves en la distribución espacial de mosquitos y ETM. Otro factor que puede estar afectando es el cambio climático, pero “sus efectos se observan muy a largo plazo y es difícil establecer una relación causa efecto, aunque la comunidad científica está de acuerdo con su existencia y con que este hecho, probablemente, alterará la distribución de los vectores, las ETM y sus reservorios”, apuntaron las Dras. Gómez Barroso y Fernández Martínez. 

ETM en África

Por su parte, investigadores del CNMT, liderados por la Dra. Zaida Herrador Ortiz, realizaron una revisión similar referente a las ETM en África. Esta revisión, publicada en Pathogens and Global Health, partió de 907 publicaciones entre 2004 y 2018. “Este número puede parecer muy elevado, pero tras un primer análisis detectamos que la mayoría de ellos se centraban en zonas geográficas concretas, donde presumiblemente se haga más investigación y cuenten con una red de investigadores más extensa. Además, hay mucha desigualdad en cuanto a la enfermedad estudiada y el vector analizado, los estudios partían de datos muy diferentes, etc. Por todo ello, la comparación entre estudios fue muy compleja y finalmente fueron seleccionadas solo 29, más de la mitad centrados en malaria”, puntualizó a Univadis España la Dra. Herrador.

En este caso, las enfermedades incluidas en la revisión son malaria, dengue, chikungunya, zika, fiebre amarilla, filiariasis linfática, fiebre del valle del Rift e infección por el virus del Nilo occidental, así como un análisis de sus correspondientes vectores. 

Aunque no existe un consenso generalizado, la mayoría de estos estudios pronostican que el cambio climático afectará a la epidemiología de estas enfermedades en África, aventurando que la prevalencia de las mismas aumentará y que se producirá una expansión de algunas de las ETM analizadas, tales como malaria, dengue, chikungunya, zika, fiebre del valle del Rift e infección por el virus del Nilo occidental. “Es muy difícil poder establecer una relación causa efecto. En nuestro estudio vimos que el 69% de los estudios concluían que el cambio climático estaba incrementando la propagación de las ETM en África, mientras que el 31% restante afirmaban lo contrario. Probablemente estos resultados contradictorios se deban a la diversidad conceptual que se maneja cuando nos referimos al cambio climático. Además, el paradigma empirista se queda corto en este tipo de estudios, y la valoración del impacto requiere además un enfoque más amplio de salud global”, reflexionó para Univadis España la Dra. Z. Herrador.

Enfermedades emergentes y salud global

Las Dras. Gómez, Fernández y Herrador concuerdan en que existe un creciente interés en las ETM en el Sur de Europa, que se refleja en el aumento del número de publicaciones centradas en ellas. "Las variables climáticas y ambientales son factores claves para entender la distribución espacial presente y futura de los mosquitos y establecer el riesgo de aparición y/o propagación de enfermedades emergentes en el continente europeo", concluyeron para Univadis España las Dras. Gómez Barroso y Fernández Martínez. Por su parte, la Dra. Herrador Ortiz añadió a Univadis España "vivimos en un mundo globalizado, con un tránsito de viajeros creciente, mercados únicos, etc., lo que hace esencial hoy, más que nunca, el abordaje de estas enfermedades desde un enfoque de salud global. E intentar estar preparados a través de planes de preparación y respuesta, mejorando la comunicación y diálogo entre países, las redes colaborativas de investigación, etc. No debemos ni podemos esperar a que alcancemos esa evidencia para aprobar algo que debe abordarse ahora para evitar mayores efectos en el futuro".

Precisamente es el enfoque de salud global el que hay que darle a los programas destinados a combatir las ETM, tal y cómo declaró a Univadis Spain el Dr. Alfredo Mayor, investigador especialista en Malaria del ISGlobal de Barcelona y ajeno a estos dos estudios. “Para poder combatir enfermedades en donde los mosquitos juegan un papel fundamental como la malaria no podemos fiarlo todo al desarrollo de vacunas y fármacos, también hemos de centrar nuestros esfuerzos en mejorar las condiciones de salubridad en las regiones endémicas y en luchar contra el cambio climático” avisó el Dr. Mayor. 

El estudio realizado por los investigadores del CNE fue financiado por el ISCIII, la Unión Europea y el Ministerio de Ciencia e Innovación de España. Por su parte, el estudio realizado por los investigadores del CNMT no recibió financiación. Los autores de ambos estudios declararon no tener conflictos de interés.