Avances hacia la creación de una vacuna contra el virus respiratorio sincitial (Nat Commun)


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Científicos de la Universidad Estatal de Ohio (Estados Unidos) han dado nuevos pasos para lograr una vacuna contra el virus respiratorio sincitial (VRS). Sus resultados ofrecen una estrategia para encontrar una vacuna lo suficientemente débil como para no provocar la enfermedad, pero lo suficientemente potente para provocar una respuesta inmunitaria amplia, y asegurándose de que el cuerpo reconozca el VRS como un intruso en el futuro.

En su estudio, publicado en Nature Communications, los investigadores explican cómo han tenido éxito en eliminar una modificación epigenética conocida como N6-metiladenosina en el ARN del VRS, una técnica que ha demostrado que provoca una inmunidad robusta en ratas.

Utilizando genética inversa, generaron VRS defectuoso en la metilación de N6-metiladenosina, una de las modificaciones más comunes que las células hacen al ARN. "El uso de este virus modificado en una vacuna puede mejorar la respuesta inmune innata de una persona, un desafío que ha impedido el desarrollo de esta inmunización en el pasado", explica la autora principal del estudio, Miaoge Xue.

Este descubrimiento también podría hacer que la producción de vacunas sea económicamente más factible porque no frena el crecimiento del VRS en el laboratorio, un paso crítico en la producción de vacunas.

El VRS es común, se propaga fácilmente y generalmente causa síntomas leves parecidos al resfriado. Pero en casos severos, particularmente en lactantes menores de un año y ancianos, puede ser mortal. Mata a unos 14.000 estadounidenses mayores cada año y es la razón principal de hospitalizaciones pediátricas. En todo el mundo, más de 80,000 niños mueren por estas infecciones cada año.

La Fundación Bill y Melinda Gates está apoyando la investigación para desarrollar una vacuna que pueda administrarse a madres embarazadas que, a su vez, producen anticuerpos y los transmiten a su feto antes del nacimiento para prevenir el VRS en la infancia. Pero a los 6 meses de edad, esa protección se desvanecería, dejando al niño vulnerable nuevamente.

"Se administraría una vacuna basada en este nuevo estudio a un niño aproximadamente en ese momento, para estimular el sistema inmunitario del bebé de modo que el cuerpo pueda producir sus propios anticuerpos y linfocitos T el próximo invierno para que no se enfermen si resultan infectados con VRS", argumentan los investigadores.