Aumentan las patologías graves por contaminación atmosférica y ruido


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Estudios poblacionales han mostrado un incremento del número de atenciones urgentes e ingresos hospitalarios, tanto por patología vascular como respiratoria, en relación con la contaminación ambiental. Junto a los habituales grupos vulnerables, las mujeres embarazadas suponen un importante grupo de riesgo, estimándose en un 13 por ciento el número de partos prematuros y en un 17 por ciento los de bajo peso relacionados con la contaminación.

Pero son muchas otras las patologías graves relacionadas con este factor. Recientes estudios comienzan a hablar de su influencia en algunos tipos de cáncer -no solo de pulmón-, principalmente del aparato digestivo –garganta, vejiga…- e incluso de mama. También, en enfermedades sin ningún tipo de relación directa, como diabetes, ansiedad, párkinson o alzhéimer.

En esta misma línea, la contaminación acústica también se considera un contaminante de primer orden, con importante impacto en salud, explica Julio Díaz Jiménez, del Departamento de Epidemiología y Bioestadística de la Escuela Nacional de Sanidad, Instituto de Salud Carlos III, de Madrid. El ruido está detrás de ingresos hospitalarios en niños fundamentalmente por neumonía, de la mortalidad por causas cardiovasculares y respiratorias, de bajo peso al nacer y partos prematuros o de exacerbaciones de párkinson, demencia y brotes de esclerosis múltiple. Y a pesar de eso, “despreciamos continuamente a este tipo de contaminación tanto en los planes de prevención como en los impactos y, lo que es más importante, en la sensibilización de la población”.

Personal sanitario

Si bien la contaminación atmosférica constituye en la actualidad, por sí sola, el riesgo ambiental para la salud más importante del mundo, convirtiéndose en uno de los principales retos de Salud Pública, hasta ahora el interés por las políticas sanitarias ha sido escaso.

Expertos como la doctora Isabel Urrutia, coordinadora del Área de Enfermedades Respiratorias Ocupacionales y Medioambientales de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), considera la necesidad de colaboración por parte del personal sanitario “informando sobre las amenazas que pesan sobre la población, evaluando nuestra capacidad y la de los sistemas de salud para afrontarlo y colaborando con otras entidades para clarificar estrategias de adaptación”. Además, si fuera posible –“y nosotros tenemos mucho interés”-, participando en políticas de Salud Pública y medioambiental a nivel local, y predicando con el ejemplo, mediante la reducción de emisiones en hospitales y dispensarios, informando a los pacientes e implantando medidas de educación de la enfermedad.

Se incumplen las normas

Durante una jornada informativa y formativa sobre contaminación ambiental y salud para profesionales de la información que ha tenido lugar esta martes en Madrid, organizada por SEPAR, se han analizado las principales cuestiones relacionadas con la contaminación, tanto química como acústica; y se han ofrecido datos como que nueve de cada diez personas respira aire insalubre, o que una de cada ocho muertes en el mundo está relacionada con la contaminación atmosférica, superando con creces anteriores estimaciones. En cuanto a la mortalidad por ese factor, el 94 por ciento se debe a enfermedades no transmisibles, sobre todo, cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares, neumopatía obstructiva crónica y cáncer de pulmón.

A pesar de los datos alarmantes, en los últimos años las grandes ciudades españolas han incumplido las normativas europeas de contaminación, y se calcula que en nuestro país unos 15,5 millones de personas respiran aire que incumple las normas. “El 90 por ciento de la mortalidad que se produce en nuestro país está por debajo del umbral de seguridad de la OMS”, señala Julio Díaz.

Patologías

A nivel respiratorio, la exposición a determinados contaminantes es responsable de una disminución del desarrollo pulmonar en el feto y la infancia, del aumento de la incidencia de asma y cáncer de pulmón y del aumento de las exacerbaciones de asma y EPOC. También, del aumento del riesgo de embolias y neumonías o del aumento del riesgo de cáncer de pulmón, señala Urrutia.

En población infantil, la contaminación aumenta el riesgo de presentar infecciones respiratorias, asma, problemas neonatales y anomalías congénitas. La contaminación del aire representa más del 5o por ciento del total de casos de neumonía y son cada vez más las evidencias que sugieren que afecta negativamente el desarrollo cognitivo y que las exposiciones precoces podrían inducir el desarrollo de enfermedades crónicas en la edad adulta.

Cifras

En ese escenario, se considera que el tres por ciento de la mortalidad anual en España es atribuible a contaminación, superando las 10.000 personas fallecidas por aire contaminado al año -el cuarto lugar, por detrás del tabaco-, y se calcula que el 35 por ciento de la población respira aire contaminado.

Los siete contaminantes más peligrosos para la salud son el nitrógeno, el ozono, las partículas en suspensión, el dióxido de azufre, el monóxido de carbono y el plomo, principalmente los dos primeros. Tan solo el nitrógeno es culpable de más de 6.000 muertes evitables cada año en España, y entre sus graves riesgos sanitarios está el empeoramiento del asma y la insuficiencia respiratoria. Por su parte el ozono troposférico -ingrediente de nieblas tóxicas de las ciudades por reacción de las emisiones de vehículos e industrias con luz solar- es causante de otras 500 muertes. Se calcula que reduciendo riesgos medioambientales se podría haber prevenido un 26 por ciento de la mortalidad infantil a nivel mundial en 2012.

En los países industrializados, la contaminación ambiental, química, laboral y del suelo ha aumentado de 4,3 millones defunciones en el año 1990 a 5,5 en 2015. El tipo de contaminación con más impacto es el aire exterior (gases y partículas tóxicas) e interior (quema de madera y carbón), causa de unos 6,5 millones de muertes en el año 2015.

El impacto económico de las muertes y enfermedades relacionadas con la contaminación supone en nuestro país alrededor del 0,5 por ciento del PIB (1,7 por ciento del gasto sanitario), y globalmente el equivalente al 6,2 por ciento de la riqueza del planeta.