Análisis y percepción del Sistema Nacional de Salud tras la pandemia

  • Andrea Jiménez

El acceso al contenido completo es sólo para profesionales sanitarios registrados. El acceso al contenido completo es sólo para profesionales sanitarios registrados.

El Ministerio de Sanidad acabar de lanzar el Informe del Sistema Nacional de Salud 2021/2022 sobre la salud de la población española y el estado del Sistema Nacional. Esta publicación, de carácter anual y enfocada a la organización, provisión de los servicios, gestión sanitaria y resultados, tiene el objetivo de servir de base para conocer la situación del sistema sanitario previa a la pandemia e incorpora de forma novedosa algunos aspectos relacionados con la respuesta del sistema sanitario frente a la COVID-19.

Como señalan los datos del documento, durante el 2020 y 2021 el sistema ha debido afrontar una demanda excepcional derivada de la crisis por el SARS-CoV2. En el primer año hasta 2,3 millones de personas contagiadas fueron atendidas en Atención Primaria, realizándose el seguimiento a 5,3 millones de contactos. Hasta el 30 de septiembre de 2021, un total de 320.849 pacientes COVID-19 fueron ingresados en los hospitales. Durante la primera ola pandémica, el 42 % de las personas con una prueba positiva fue hospitalizada, siendo la cifra máxima de ingresos hospitalarios, que superó los 5.000, en marzo de 2020. “Lo que prueba cómo nuestro sistema aguantó el impacto de la pandemia”, manifiesta Tomás Cobo Castro, presidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (CGCOM) y vicepresidente de la Unión Europea de Médicos Especialistas (UEMS). “Si dentro de la catástrofe de muertes y desolación algo hubo bueno, fue la capacidad del sistema de amoldarse al impacto desde todos los ámbitos de la profesión médica y de enfermería”, apunta.

Como otro aspecto positivo de la gestión de la pandemia, el informe destaca que, para finales de septiembre de 2021, el 82,26 % de las personas de 12 o más años había ya estaba completamente inmunizada frente a la COVID-19, evidenciando la rápida y eficiente campaña de vacunación llevada a cabo. “En este sentido España llegó a ser uno de los líderes mundiales, alcanzando tasas de vacunación de más del 90 % en muy poco tiempo, y sobre todo en la población muy susceptible de ser infectada, comparando con las tasas mucho menores en países del primer mundo”, destaca Cobos. Un éxito que voces expertas atribuían a la atención primaria española y la buena respuesta de sus ciudadanos.

Percepción de la salud y enfermedades más prevalentes

Al margen de la crisis sanitaria provocada por la pandemia, el nuevo informe del Ministerio indica una alta percepción positiva del estado de salud en general: el 76 % de la población valora su estado de salud como bueno o muy bueno, percepción que disminuye progresivamente conforme aumenta la edad, hasta llegar al 32 % en la población de 85 y más años. La percepción de buena salud es claramente inferior en las personas con un nivel de estudios básico e inferior, especialmente en las mujeres. 

Las afecciones con mayor carga de morbilidad analizadas en nuestro país comprenden las respiratorias, cardiovasculares, trastornos mentales y tumores malignos. Las enfermedades cardiovasculares y el cáncer causan más del 50 % en las defunciones en España, siendo la enfermedad isquémica del corazón de las más prevalentes.

El análisis incide, por otro lado, en la salud mental, destacando que 30 de cada 100 personas padecen algún tipo de trastorno mental, siendo los más prevalentes los trastornos de ansiedad, los del sueño y los depresivos. De acuerdo con diversas sociedades expertas, a lo largo de los últimos años y, en especial, desde el inicio de la pandemia de la COVID-19, la salud mental de los niños y adolescentes en España se ha deteriorado. Los casos de ansiedad y depresión y los diagnósticos de trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) se han multiplicado por tres o cuatro desde 2019.

Gestión del sistema sanitario mejorable y gasto público insuficiente

En cuanto a la gestión general del Sistema Nacional de Salud, los hospitales atienden a más de 4 millones de pacientes ingresados y cerca de 84 millones de consultas; recibiendo de la población 7,1 sobre 10. En la actualidad, la Atención Primaria realiza 367 millones de consultas al año, de las cuales un 3,5 % son domiciliarias.

Mientras la actividad asistencial sigue aumentando, los tiempos de espera mantienen una tendencia creciente. Las medidas tomadas para mitigar los contagios por la COVID-19, además de obligar al cierre de muchos centros de salud, supusieron un cambio organizativo en la atención y desempeño de la medicina, sobre todo en la comunitaria. Como exponen los datos, en el 2019, previamente a la pandemia, el 42 % de los pacientes de Atención Primaria era atendido en el día o al día siguiente y el resto esperaba una media de 5,8 días. En 2021 la cita en el día o para el día siguiente la obtiene solamente un 26 % y el resto ha esperado 10,8 días como media. Del mismo modo, la espera media para una primera consulta de atención especializada se situaba en 2019 en 99 días. El tiempo medio de espera para cirugía programada no urgente en 148 días, alcanzando en junio de 2020 los 170 días y descendiendo a 121 días en junio de 2021. En comunidades como la de Madrid, más de medio millón de pacientes sufrieron las listas de espera, con citas que llegaban a alargarse hasta para un año. Debido al escenario pandémico, la atención presencial fue sustituida en la mayoría de los casos por la telemedicina. Pero, como denunciaban distintos colectivos sanitarios, la gestión de las consultas telemáticas fue deficiente. 

Uno de los apartados más relevantes del informe hace referencia al gasto sanitario público, que en 2019 se situó en el 6,6 % del PIB. “Un porcentaje que, en opinión del presidente del CGCOM, “no solo tiene que aumentar bastante, sobre todo si lo comparamos con el 9,.1 % del PIB que le dedica Alemania, sino que debe ser más eficiente a la hora de gestionar los recursos”.

Como otro de los puntos destacables, el informe indica que, la valoración del Sistema Nacional de Salud sigue siendo positiva, aunque la percepción sobre la coordinación entre atención primaria y la hospitalaria es mejorable. La Atención Primaria sigue siendo el nivel asistencial mejor valorado globalmente por la ciudadanía, con 7,3 puntos sobre 10 y los hospitales reciben una valoración de 7,1 puntos, no llegando al 50 % quienes opinan que la coordinación entre niveles asistenciales es buena. “Hay que mejorar la relación entre la Primaria y la Hospitalaria, hay numerosos casos del primer nivel asistencial que no debería llegar al segundo, y desde los hospitales deberían comunicar mejor a la Primaria para que la atención al paciente sea más eficiente”, concluye Cobo.