Amazon quiere ayudarte a redactar (e incluso compartir) la anamnesis.


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No es que esta sección tenga ninguna predilección especial por lo que Amazon hace, pero en los últimos meses resulta casi imposible no referirse a esta empresa por cómo se está moviendo en el campo de la salud. Tanto, que recientemente su fundador Jeff Bezos ocupaba la portada de la revista Newsweek, en una fotocomposición ataviado con bata blanca y estetoscopio tradicional, bajo el titular de “Dr. Amazon”. El reportaje hablaba del interés de esta compañía tecnológica por ampliar sus actividades y negocio en el sector de la salud, algo a lo que ya nos hemos referido en diversas ocasiones en esta sección.

El intento es para tomarse en serio, por varias razones. La primera tiene que ver con el potencial tecnológico de Amazon, que es mucho más que una empresa de venta por Internet. Dispone de los que probablemente sean los mejores servidores de alojamiento y análisis de la información del mundo, a través de su división AWS (Amazon Web Services). En ellos se alojan sistemas de inteligencia artificial en constante evolución. Pero además, Amazon no tienen tanta tasa de fracaso de sus productos como por ejemplo ocurre con Google. Lo que saca al mercado suele durar, y además puede escalarse y trasladarse a muchos países. De manera que no es razonable pensar que lo que está haciendo en el campo médico sean sólo pruebas tecnológicas, ni que queden circunscritas a Estados Unidos.

Si miramos lo que Amazon ha hecho en el ámbito cotidiano para miles de millones de personas en el mundo podremos imaginar lo que también quieren hacer en salud. Bezos ha conseguido crearnos una capa de relación con cualquier necesidad de compra que tengamos, como se comprueba por el hecho de que su web es el primer buscador que la mayor parte de las personas utilizan cuando se interesan por algún producto, muy por delante de Google. Pero además se ha encargado de proporcionarnos una especie de sistema operativo de nuestra casa, mediante los altavoces Alexa, que son dispositivos sencillos, que obedecen perfectamente a nuestra voz, y a través de los cuales nos podemos informar, comunicar o controlar nuestro hogar. 

Esa esfera que nos rodea y que tanto éxito comercial genera para Amazon es, probablemente, la misma que ahora se quiere construir en el campo de la salud. Lo está haciendo de una manera bien pautada, progresiva, y abarcando áreas distintas que intervienen en los diversos procesos asistenciales sanitarios, como la farmacia, el análisis de información o, como ahora se ha conocido, con una presencia directa incluso en el espacio de relación médico - paciente.

Lo que se acaba de presentar es una funcionalidad llamada Amazon Transcribe Medical, que es un servicio de aprendizaje automático que facilita la creación rápida y precisa de transcripciones de las consultas médicas. Proviene de una herramienta anterior llamada Amazon Transcribe, que representaba una utilidad técnicamente llamada “reconocimiento de discurso automático” (ASR), que permite a las aplicaciones informáticas pasar información de voz a texto. Amazon Transcribe es capaz de generar un archivo de texto tras analizar, en tiempo real, archivos de audio, que pueden estar almacenados o ser generados en el momento. Lo que ahora se integra en Transcribe Medical es la posibilidad de reconocer mejor los términos médicos y farmacológicos utilizados en las consultas clínicas.

Amazon cree que las transcripciones médicas que se hacen durante, por ejemplo, una anamnesis o a pie de la cama, requieren demasiado tiempo o interfieren en la relación entre el profesional y el paciente. En muchos hospitales los médicos usan grabadoras para dictar notas que se pueden enviar a un tercero que transcribe manualmente el archivo de voz, un proceso costoso y lento que puede emplear varios días en completarse. Algunas organizaciones han tratado de usar diverso software de transcripción, pero el lenguaje médico en ocasiones es difícil de entender por estos sistemas, lo que conduce a la ineficiencia y a fallos de precisión que puede tener consecuencias considerables. 

Lo que promete Amazon Transcribe Medical es proporcionar un reconocimiento de voz automático de alta precisión para el trabajo médico. Se puede usar para capturar de manera rápida y precisa las conversaciones en consulta y transformarlas a texto para su posterior integración en la historia clínica. Así, sostienen en Amazon, los médicos pueden centrarse más en sus pacientes y no interrumpir ninguna conversación para tomar notas. El servicio de Amazon incluso tiene puntuación incorporada, por lo que no es necesario que un médico diga en voz alta que se debe insertar una coma o separar una frase.

Transcribe Medical está certificado con el protocolo HIPAA, el que rige para garantizar la seguridad de los datos de carácter médico, y se puede integrar en diversas aplicaciones de documentación clínica. Se puede emplear en cualquier dispositivo que tenga un micrófono, desde un teléfono móvil a un ordenador de sobremesa. Las transcripciones pueden enviarse automáticamente en distintos formatos y servir para muchas finalidades, como notas para la historia clínica, cuestionarios para adoptar decisiones clínicas, interactuar con el sistema de ingresos, permitir la codificación, o incluso para la gestión de ensayos clínicos.

El sistema tiene un característica importante y es que trabaja asociado a los servicios en la nube de AWS, por lo que puede actuar como la puerta de entrada de nuevas fuentes de información clínica que posteriormente sirvan para utilizarlos al servicio del análisis de inteligencia artificial. Además, al residir en servidores ofrece la posibilidad de que la información se pueda compartir entre equipos, o gestionarse mediante diversas aplicaciones o dispositivos.

La transcripción de voz a texto es una de las muchas áreas en las que Amazon compite con rivales como Microsoft y Google, que también disponen de asistentes que pueden traducir en tiempo real palabras y frases y convertirlas en texto. Esta aproximación de Amazon al área médica es la primera que específicamente aparece con estas características.

La pregunta que muchos se pueden hacer es si este tipo de tecnologías no desnaturaliza de alguna manera la relación médico - paciente. Tal vez habría que preguntarse si lo hizo el ordenador, cuando la transcripción de la voz del paciente ha de hacerse a través de un teclado, y con la necesidad de mirar a la vez una pantalla.