Amazon adquiere una red de centros de atención primaria, y muchos se preguntan por qué lo ha hecho.

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Amazon es el gigante tecnológico que más interés está demostrado en el campo de la salud, y al que se le han visto mayores ambiciones de negocio en este campo. Es verdad que empresas de su nivel como Apple, Google, Facebook o Microsoft están permanentemente generando aportaciones interesantes en muchas áreas relevantes para la medicina, pero ha sido el gigante de la venta por Internet el que de manera más nítida está intentando crear servicios muy concretos en este campo.

Un breve repaso a lo que Amazon ya tiene en el sector sanitario nos mostraba, hasta ahora, el notable perfil tecnológico de todo lo que estaba desarrollado. Dispone de servicios de telemedicina integrados en Amazon Care, vende medicamentos y productos de ortopedia a través de Pill Pack y Amazon Pharmacy, distribuye test de Covid en su plataforma, ha producido dispositivos de monitorización como su gama Halo, y da soporte informático a través de su división AWS a multitud de organizaciones y empresas sanitarias de todo el mundo. Además, apoya proyectos avanzados de investigación biomédica de diverso tipo. Y todo, sin olvidar que su asistente de voz Alexa tiene múltiples casos de uso para hospitales y residencias de ancianos. Hace unos años constituyó con el banco JP Morgan y el fondo de inversión Berkshire Hathaway una compañía de asistencia sanitaria que parecía destinada a transformar el sector, pero que fue disuelta unos años más tarde. 

Lo que ahora se ha convertido en noticia es la compra de una red de centros de atención primaria que sería la primera adquisición sanitaria “brick and mortar” (ladrillo, centros presenciales) de la empresa. El hecho de que no se trata de ninguna compañía tecnológica, sino de la versión más tradicional de la asistencia médica, ha hecho surgir muchas especulaciones. ¿Por qué Amazon se interesa por algo frente a lo que estaba ofreciendo modelos asistenciales alternativos, como su teleconsulta? 

One Medical es una organización sanitaria norteamericana que atiende a poco más de 750.000 personas, y que ofrece atención primaria a cambio de una cuota anual. Sus servicios son tanto presenciales como virtuales, a través de su propio canal de telemedicina. Cotiza en bolsa, y lo que Amazon ha ofrecido por esta compañía es un precio de 18 dólares por acción, cuando lel valor del día anterior de hacerse la oferta apenas superaba los 10 dólares. En total, unos 4.000 millones de dólares. En el primer trimestre de 2022, One Medical tuvo pérdidas por valor de 90 millones de dólares, aunque sus ingresos venían creciendo a buen ritmo. 

La explicación que han dado algunos portavoces de Amazon es que la adquisición de One Medical era una consecuencia lógica de lo que ya estaban haciendo con Amazon Care, que es un sistema mayoritariamente de teleconsulta, pero que también ofrece a domicilio determinados servicios de enfermería y ayuda presencial. Precisamente este tipo de seguro médico híbrido es el que estaba creciendo en un mayor número de ciudades de Estados Unidos, y podría beneficiarse si contara con la participación de las plantillas profesionales de One Medical, que trabajan en 188 clínicas y a lo largo de 25 estados norteamericanos.

Salvando las infinitas distancias, Amazon compró hace años la cadena de supermercados Whole Foods, a pesar de que ya realizaba la venta de alimentos a través de la web. En el ámbito sanitario, una red de consultorios distribuidos por un buen número de ciudades puede hacer que más gente tome a Amazon como referencia en el ámbito de la salud, especialmente personas mayores. En otras palabras, ayudaría a explicar qué es y qué puede ser Amazon Care, y que no por tratarse de una propuesta tecnológica deja de tener una vertiente tangible y más empática.

 

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Captar mejor la experiencia del paciente. 

Además, con One Medical, Amazon tiene la posibilidad de aumentar su cartera de servicios para los pacientes, y puede ser un espacio controlado en el que se intensifique la transformación tecnológica de la asistencia sanitaria tradicional. La oportunidad de aprender las peculiaridades que tiene el trabajo clínico es inmensa, y especialmente apreciable para el gigante tecnológico. Sobre todo, bajo qué condiciones se genera la experiencia del paciente, y que particularidades tiene la gestión de los procesos que le afectan. 

Precisamente Neil Lindsay, responsable de sanidad de la empresa, ha dicho que “creemos que la atención médica ocupa un lugar destacado en la lista de experiencias que necesitan reinventarse, y en Amazon queremos ser una de las empresas que ayude a su transformación en los próximos años”. 

Algunos comentaristas han elucubrado incluso con la idea de que Amazon podría incluir determinados servicios sanitarios en su modalidad Prime, la opción que ofrece determinadas ventajas a cambio de una cuota fija anual. De hecho, en Estados Unidos hay más de 170 millones de personas que están adheridas a este sistema, más que los asegurados de cualquiera de las mayores compañías de asistencia sanitaria que existen en el país. One Medical funciona con un sistema similar de membresía. Agregar servicios de atención médica a Prime podría atraer a más personas este programa y aumentar los ingresos totales de la empresa, puesto que está comprobado que los suscriptores gastan más dinero en Amazon que los no miembros. Un modelo similar a Prime para la prestación de atención sanitaria también podría proporcionar una opción accesible para personas sin seguro.

¿Y los datos?

Algunos comentarios más escépticos ponen énfasis en que detrás de una red de centros sanitarios hay una enorme red de datos médicos que podrían emplearse por el gigante del comercio electrónico con propósitos no estrictamente asistenciales. 

La desconfianza hacia las grandes tecnologías en este campo no es nueva. Sin embargo, Amazon no es una organización homogénea -funciona como un conglomerado de empresas de diverso tipo, con sus líneas de gestión separadas- y se hace difícil creer que vaya a ofrecer productos de su plataforma de venta por Internet después de indagar en los historiales médicos. De hecho, las leyes norteamericanas y europeas prohíben taxativamente este tipo de prácticas. 

Lo que parece fuera de toda duda es que la adquisición de One Medical no es un hecho desconectado de un proyecto sanitario que avanza cada día más. Seguramente habrá otras novedades muy pronto.