¿Alguna vez pensó en dar acceso a sus pacientes a sus notas clínicas?

  • Laird Harrison

  • Maria Baena
  • Noticias de Medscape
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Dada una oportunidad para ver las notas de los médicos sobre sus consultas, los pacientes las comprenden en su mayor parte y están de acuerdo con ellas, mostró una encuesta.[1]

En general, 93% de los informantes dijo que las notas describían con precisión la consulta; solo 6% refirió que faltaba algo importante, señalaron la enfermera Suzanne G. Leveille, Ph. D., de la University of Massachusetts en Boston, Estados Unidos, y sus colaboradores, en Journal of General Internal Medicine.

"Creo que son excelentes noticias. Me entusiasma este estudio", comentó el Dr. Howard Levy, Ph. D., quien encabezó la implementación de las notas abiertas en la Johns Hopkins University.

En la actualidad 50 millones de estadounidenses tienen accesos a sus notas, informaron los investigadores. A partir del 2 de noviembre de 2020, la Ley de Curas del Siglo XXI exigirá que todos los médicos estadounidenses proporcionen este acceso.

La regulación es consecutiva a una iniciativa para involucrar a los pacientes de manera más activa en su asistencia médica. Investigación previa ha demostrado que el acceso a las notas de consulta mejora la sensación de control de los pacientes, los ayuda a cumplir sus esquemas de medicación y les permite comprender mejor sus planes de tratamiento.

Aunque los médicos a menudo sienten que proporcionar a los pacientes acceso a las notas médicas dará lugar a conversaciones innecesarias que les harán perder el tiempo, los estudios previos no han confirmado esto. "La mayoría de los profesionales clínicos no nota una cosa. No hubo ningún cambio en el volumen del trabajo", comentó el Dr. Levy a Medscape Noticias Médicas.

El especialista y sus colaboradores querían saber cómo veían los pacientes la claridad, la precisión y la completitud de las notas que leían y si tenían sugerencias para mejoras.

Realizaron una encuesta en los 136.815 pacientes adultos ambulatorios afiliados al Beth Israel Deaconess Medical Center en Boston, la University of Washington Medicine en Seattle y el Geisinger Health System en Danville, Estados Unidos. Todos estos sistemas ofrecen a los pacientes acceso a las notas de los médicos.

Los investigadores pidieron a los pacientes que recordaran una nota redactada por un médico, una enfermera, un asistente médico o un profesional de la salud mental.

Recibieron respuestas de 21.664 pacientes que habían leído al menos una nota. De estos, dos tercios eran mujeres, tres cuartas partes tenían 45 años de edad, o más, y 85% era de raza caucásica.

Setenta y dos por ciento había concluido estudios universitarios. Aunque 85% refirió estar en un estado de salud satisfactorio o excelente, mayor número de informantes que de no informantes tenía problemas de salud crónicos.

Noventa y siete por ciento de los encuestados con educación universitaria comprendió sus notas, en comparación con 92% de los que no habían concluido la universidad, un hallazgo que se contrapuso a las expectativas de los investigadores. "Esto es formidable. En medicina casi nunca llegamos a una tasa de éxito de 92% en cualquier cosa que hagamos", señaló el Dr. Levy.

De los pacientes con estado de salud regular o deficiente, 88,6% manifestó que la nota era exacta, en comparación con 94,4% de los que estaban en mejor estado de salud. Quienes tenían peor estado de salud también tuvieron más probabilidades de decir que faltaba algo importante.
 
Cuando los pacientes no comprendían algo, 35% realizaba una búsqueda en internet; 27% preguntaba a su médico; 7% a un amigo o familiar, y 27% no obtenía ayuda. (Los investigadores no tomaron en cuenta al resto [4%]).
 
De los pacientes cuya nota fue redactada por un médico, 95% informó que la nota describía con precisión la consulta, en comparación con 92% de aquellos cuya nota fue redactada por una enfermera, y 90% de aquellos cuya nota fue redactada por un asistente médico.
 
De los pacientes que informaron sobre una nota de atención primaria, 97% comprendió la nota, en comparación con 94% de los que reportaron sobre una nota de una consulta a un especialista.
 
Noventa y tres por ciento de los que comprendieron su nota tuvo más probabilidades de recomendar a su médico, en comparación con 77% de los que no comprendieron enteramente la nota.
 
Al preguntarles cómo se podrían mejorar las notas, 3.812 personas respondieron con comentarios de un mínimo de cinco palabras. Estas respuestas se incluyeron en el análisis.
 
Muy a menudo los pacientes deseaban nueva información que se destacara en la parte superior de la nota, con instrucciones claras de nuevos pasos, derivaciones y explicaciones de resultados de pruebas.
 
A menudo se quejaban de que la información o las plantillas antiguas eran impersonales. Se tropezaban con jerga médica y sugerían enlaces a glosarios. Les desagradaban términos como "obeso" y "el paciente niega". Algunos querían una forma de comentar las notas.
 
En relación con los portales en los cuales se encontraban las notas, algunos pacientes dijeron que a veces era difícil localizarlas. Otros dijeron que no se publicaban con suficiente rapidez después de las consultas.
 
El Dr. Levy agregó que los médicos debían aprender a redactar notas de manera más concisa, y espera que las nuevas regulaciones del Centers for Medicare & Medicaid Services fomenten esto. Las regulaciones previas pueden haber dado a los médicos la impresión de que notas más prolongadas les permitirían facturar con tarifas más elevadas.
 
"El cambio en los requisitos de facturación facilitará a los profesionales de la salud sentirse cómodos de que no están repitiendo información que ya se ha comunicado", destacó.
 
Por otra parte, los médicos han de continuar utilizando terminología médica. "A veces utilizamos jerga, porque transmite información rica y densa en pocas palabras. Esto es algo a lo que no debemos renunciar.
 
Los pacientes pueden investigar términos que no comprendan", añadió.
 
El médico de familia, Dr. Douglas Iliff, consideró que es tiempo de que sus colegas compartan sus notas. Él lo ha estado haciendo desde que abrió su consulta independiente en Topeka, Estados Unidos, en 1984.
 
Todavía lo hace de la forma en que siempre lo ha hecho, con papel autocopiante. Después de cada consulta simplemente desprende la copia y se la proporciona al paciente.
 
"Les hace saber que estamos en lo mismo. Les da la confianza de que les digo lo que realmente pienso", comentó a Medscape Noticias Médicas.
 
Tiene un comentario sobre el trabajo del Dr. Leveille y sus colaboradores. "¿Por qué están estudiando esto? ¿No es obvio que es algo bueno?".
 
El estudio fue financiado por la Robert Wood Johnson Foundation, la Gordon and Betty Moore Foundation, el Peterson Center on Healthcare y la Cambia Health Foundation. Los autores del estudio, Dr. Iliff y Dr. Levy, han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.
 
Laird Harrison escribe sobre ciencia, salud y cultura. Su trabajo se ha publicado en revistas (TIME, Audubon, Discover, Health), diarios (San Francisco Chronicle, Chicago Tribune), y en sitios Web (Salon, Reuters, MSNBC, CNN.com). Ha producido videos para sitios web, incluidos Smithsonianmag.com, y audios para las estaciones de radio KQED y WUNC. En la actualidad trabaja en una novela sobre realidades alternas en física. Harrison ha enseñado redacción en la San Francisco State University, UC Berkeley Extensión y Writers Grotto. Visítelo en lairdharrison.com o sígalo en Twitter: @LairdH.