AIDS 2022 — Tratamiento antirretroviral: ¿es el impacto metabólico distinto en poblaciones?

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En una sesión en el congreso AIDS 2022 titulada “Consecuencias metabólicas de las nuevas clases de tratamiento antirretroviral”, presidida por la Dra. Anandi Sheth y el Dr. Esteban Martínez Chamorro, los expertos revisaron la relación entre el aumento de peso y el uso de las nuevas clases de tratamiento antirretroviral, y analizaron los resultados metabólicos de estos tratamientos en las mujeres posmenopáusicas, la comunidad transgénero y los pacientes de edad avanzada.

Aumento de peso y tratamientos antirretrovirales (Jacqueline Capeau, Francia)

La Dra. Capeau comienza citando algunos estudios recientes en los que se ha mostrado que tenofovir alafenamida y los inhibidores de la transferencia de la cadena de integrasa, como dolutegravir y raltegravir, se asociaban con un mayor riesgo de aumento de peso en los pacientes con infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) que no habían recibido tratamiento antirretroviral, especialmente durante el primer año de tratamiento. El aumento de peso fue más pronunciado en los pacientes que iniciaron el tratamiento antirretroviral en los estadios tardíos de la infección. Los inhibidores de transferencia de la cadena de integrasa también se asociaron con un mayor índice de masa corporal (IMC) y mayores posibilidades de obesidad y de perímetro de la cintura en los pacientes con infección por el VIH que recibieron tratamiento antirretroviral. La disfunción mitocondrial, la disminución de la activación inmunitaria y la microbiota intestinal se consideraron posibles contribuyentes al aumento del IMC en los usuarios de inhibidores de transferencia de la cadena de integrasa y de tenofovir alafenamida, junto con factores de riesgo tradicionales, tales como la edad avanzada, la “mala alimentación” y un estilo de vida sedentario.

El perfil lipídico de los pacientes con infección por el VIH que recibieron inhibidores de transferencia de la cadena de integrasa fue mejor en comparación con los inhibidores de la proteasa, y el riesgo de diabetes de los pacientes con infección por el VIH que no habían recibido tratamiento antirretroviral y que iniciaron el tratamiento con inhibidores de transferencia de la cadena de integrasa fue menor en comparación con los inhibidores de la proteasa. Además, la Dra. Capeau mencionó que todavía es demasiado pronto para decir si el tratamiento con inhibidores de transferencia de la cadena de integrasa/tenofovir alafenamida aumentó el riesgo de enfermedad cardiovascular ateroesclerótica.

Declaración de intereses: La Dra. Capeau cuenta con el apoyo de GILEAD, MSD y ViiV Healthcare.

Mujeres mayores con infección por el VIH (Isabel Cassetti, Argentina)

Las mujeres con infección por el VIH con edades comprendidas entre los 40 y los 49 años y >60 años mostraron una mayor carga de comorbilidades que las mujeres sin VIH. Se demostró que la dislipidemia, los trastornos psiquiátricos y la pérdida de densidad ósea eran las comorbilidades más prevalentes en una muestra de 250 mujeres con infección por el VIH que tenían >50 años.

Las mujeres con infección por el VIH presentaron niveles de inflamación más altos que los hombres. En las mujeres posmenopáusicos se observó atenuación de los efectos antinflamatorios y niveles de expresión más altos del VIH que en las mujeres premenopáusicas. De acuerdo con los resultados del estudio Women’s Interagency HIV Study (WIHS), se demostró que el estado posmenopáusico y la infección por el VIH eran factores independientes asociados con una menor densidad mineral ósea, especialmente en la columna lumbar y la cadera.

Los resultados del ensayo ADVANCE y el análisis combinado de 8 ensayos aleatorizados controlados mostraron que, entre los iniciadores del tratamiento antirretroviral, el riesgo de aumento de peso fue más alto en el sexo femenino. En el estudio WIHS las mujeres con supresión virológica que recibieron inhibidores de la transferencia de la cadena de integrasa presentaron un mayor cambio en el porcentaje de grasa corporal y el perímetro corporal que las mujeres que no los recibieron. Aunque sería de interés comprender las consecuencias metabólicas de los tratamientos antirretrovirales en las mujeres mayores que ya presentan una carga de comorbilidades, hay poca investigación disponible sobre el aumento de peso debido a los tratamientos antirretrovirales en las mujeres posmenopáusicas. En sus comentarios finales, la Dra. Cassetti hizo hincapié en la necesidad de incluir a más mujeres en los ensayos clínicos de los tratamientos antirretrovirales, de comentar con las mujeres los efectos adversos de dichos tratamientos (como el aumento de peso, la pérdida de densidad ósea, etc.), y de sopesar su decisión en la pauta terapéutica final.

Declaración de intereses: La Dra. Cassetti cuenta con el apoyo de GILEAD, MSD, Janssen y ViiV Healthcare.

Hormonoterapia y pacientes transgénero con infección por el VIH (Emilia Jalil, Brasil)

La Dra. Jalil comienza su sesión describiendo dos puntos clave que deben tenerse en cuenta al analizar las consecuencias metabólicas de los tratamientos antirretrovirales en los pacientes transgénero con infección por el VIH: en primer lugar, las personas transgénero son una población prioritaria para la prevención y la atención del VIH y, en segundo lugar, las personas transgénero con frecuencia piden hormonoterapia para cambiar su aspecto físico. El uso de tratamiento antirretroviral y hormonoterapia de forma simultánea plantea preocupaciones sobre posibles interacciones farmacológicas que pueden afectar a la eficacia de los tratamientos antirretrovirales y provocar acontecimientos adversos sin precedentes en los pacientes transgénero con infección por el VIH.

En torno al 50 % de las personas transgénero usa hormonas para la reafirmación del género. En un estudio longitudinal reciente en el que se incluyó a 470 personas transgénero se reveló que el tratamiento con hormonas de reafirmación del género se asoció con un aumento en la media del peso corporal en el plazo de 2-4 meses entre los hombres transgénero y después de 22 meses entre las mujeres transgénero. Además, los hombres transgénero presentaron mayores tasas de obesidad y aumento de peso antes y durante la hormonoterapia que las mujeres transgénero.

Los resultados de un ensayo en fase 2a multicéntrico mostraron que cabotegravir no se asoció con el aumento de peso en personas de bajo riesgo sin infección por el VIH, incluyendo los participantes transgénero. Un resumen presentado en el congreso AIDS 2022 demuestra que el tratamiento con cabotegravir de acción prolongada es una opción segura y eficaz para la prevención del VIH en las mujeres transgénero. Estos resultados ofrecen una gran oportunidad para estudiar las consecuencias metabólicas del uso de cabotegravir y hormonoterapia de forma simultánea en las mujeres transgénero con infección por el VIH.

Pacientes de edad avanzada con infección por el VIH (Tristan Barber, Reino Unido)

Las comorbilidades no relacionadas con el sida y la polimedicación aumentaron con la edad en los pacientes con infección por el VIH. En 2014, un grupo de investigadores demostró que la arteriopatía periférica, las enfermedades cardiovasculares y la alteración de la función renal eran más prevalentes en los pacientes con infección por el VIH ≥45 años que en los participantes de control sin infección por el VIH emparejados por edad.

Aunque dolutegravir se asocia con un aumento de peso en los pacientes con infección por el VIH, en un artículo reciente se mostró que pacientes de edad avanzada con infección por el VIH (≥65 años) no aumentaron de peso después de cambiar a dolutegravir. El análisis combinado de los datos de algunos estudios mostró que las tasas de supresión vírica con el tratamiento antirretroviral inicial eran similares en los pacientes de edad avanzada (≥50 años) y los pacientes más jóvenes (<50 años) con infección por el VIH.

Com con las poblaciones vulnerables anteriores, los pacientes de edad avanzada con infección por el VIH han estado mal representadas en los ensayos de tratamientos antirretrovirales. El Dr. Barber mencionó que es importante comprender que, junto con el aumento de las comorbilidades y de la polimedicación, la sensibilidad a los efectos secundarios provocados por el tratamiento antirretroviral también disminuye con la edad. Por lo tanto, los pacientes de edad avanzada con infección por el VIH deben someterse a revisión constantemente y los médicos deben cambiar a medicamentos más nuevos que tengan un menor impacto sobre el metabolismo.