AIDS 2022 — Crisis del sida: ¿hasta dónde hemos llegado y qué nos espera?

  • Univadis
  • Conference Report
El acceso al contenido completo es sólo para profesionales sanitarios registrados. El acceso al contenido completo es sólo para profesionales sanitarios registrados.

En una interesante sesión en el congreso AIDS 2022 titulada “El VIH en 2022 y en adelante: punto de vista del NIAID”, moderada por Laura Waters (Reino Unido), el destacado científico Anthony Fauci (Estados Unidos), que ha sido director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (National Institute of Allergy and Infectious Diseases, NIAID) y de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos desde 1984 y que ha asesorado a siete presidentes estadounidenses sobre el sida/virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), reitera enérgicamente la llamada desde AIDS 2022 de “implicarse de nuevo en la ciencia y seguirla” para recuperar el impulso contra la epidemia.

Una retrospectiva de los primeros años

En un primer momento, el Dr. Fauci nos intenta hacer recordar la década de 1980, el periodo en el que los términos que más se asociaban con el VIH eran “miedo”, “humillación” y “desconocimiento”. En 1989 se celebró la 5.ª Conferencia Internacional sobre el Sida en la misma localización, cuando ni siquiera nos imaginábamos que esta enfermedad se convertiría en una de las crisis más graves del mundo. Con convincentes avances científicos, la ignorancia sobre el inexorable crecimiento de la pandemia y la promesa de nuevos tratamientos, la conferencia esbozó una imagen bastante optimista que contrastó con las sombrías perspectivas de las personas con infección por el VIH. A la conferencia asistieron muchos activistas contra el sida, lo que indicó la importancia de salvar la brecha entre los afectados y los sistemas sanitarios.

¿Qué ha cambiado durante tres décadas?

Desde el inicio de la pandemia, se han infectado por el VIH 84,2 millones de personas y se han notificado 40,1 millones de muertes en todo el mundo. Solo en 2021, la cifra de personas con infección por el VIH era 38,4 millones y la de muertes, 650.000. Las estadísticas son abrumadoras y proporcionan motivos suficientes para fortalecer nuestra motivación, a pesar de los efectos paralizantes de la COVID-19 y de la amenaza inminente de la viruela símica. De entre los diversos impactos negativos de la COVID-19 en la respuesta global al VIH, algunos de los más destacados son la disminución en los diagnósticos del VIH y la disminución del inicio del tratamiento antirretroviral por parte de las personas infectadas en 40-50 países en 2020. La disminución del 17 % en las tasas de diagnóstico del VIH en Estados Unidos, que en un principio podría considerarse un resultado positivo, probablemente se deba a interrupciones del servicio de atención clínica, escasez de materiales para la prueba del VIH, etc. A raíz de las difíciles condiciones, la Estrategia Nacional contra el VIH/sida (2022‑2025) actualizada tiene como objetivo lograr un acceso equitativo a la prevención, el diagnóstico y el tratamiento del VIH, y poner fin a la epidemia en Estados Unidos para 2030. Se ha nombrado al Dr. Nkengasong para liderar el Plan de Emergencia del Presidente para el Alivio del Sida de Estados Unidos, que proporcionó tratamientos antirretrovirales a 19 millones de personas en 2021, entre otros impresionantes resultados.

Como nota optimista, gracias a los importantes avances científicos, que incluyen un gran arsenal de fármacos para tratamientos antirretrovirales, la esperanza de vida de una persona de 21 años ha aumentado exponencialmente de 1 a 2 años (desde el diagnóstico) en la década de 1980 a ~56 años en la actualidad. Además, con el aumento de la cobertura de los tratamientos antirretrovirales, las muertes por sida en todo el mundo se han reducido drásticamente.

Planificar el objetivo final

Los objetivos del plan Finalizar la Epidemia del VIH en Estados Unidos, que se aplica a nivel mundial, son el diagnóstico lo antes posible de todos los casos, la supresión vírica mantenida, la prevención de nuevas transmisiones mediante la profilaxis preexposición y la respuesta acelerada a posibles brotes. Sin embargo, el elemento central para lograr estos objetivos es la implantación de las intervenciones existentes que reciben el respaldo activo de los Institutos Nacionales de Salud.

El camino por andar

Hacer realidad estos planes implicaría una ejecución paralela de dos importantes tareas.

Abordar las brechas de implantación

Entre las brechas que el Dr. Fauci subrayó se incluyen las pruebas, los tratamientos antirretrovirales, la prevención, el tratamiento de las comorbilidades y la seguridad de alimentos y vivienda. Hablando de cada una, reveló que de los 38,4 millones de personas con infección por el VIH (finales de 2021), solo 28,7 millones reciben tratamiento antirretroviral, lo que crea una brecha de 9,7 millones. El Dr. Fauci prosiguió e impulsó el concepto de “indetectable = intransmisible” y el concepto de la profilaxis preexposición, que han revolucionado la prevención del VIH. Sin embargo, la profilaxis preexposición se encuentra muy infrautilizada en estos momentos.

Desarrollar tratamientos y fármacos preventivos mejorados

El arsenal existente de tratamientos antirretrovirales puede actualizarse a formulaciones de acción prolongada y anticuerpos neutralizantes de amplio espectro. En enero de 2021, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) aprobó Cabenuva, el primer tratamiento inyectable de liberación prolongada que contiene cabotegravir y rilpivirina y que se administra cada 4-8 semanas. Además, los estudios presentados en una reunión reciente mostraron una supresión vírica eficaz con una inyección dos veces al año de lenacapavir en pacientes que habían recibido tratamiento previo y en aquellos que no. En otro interesante estudio, Sneller y cols. (2022) mostraron que la transferencia pasiva de una combinación de anticuerpos neutralizantes de amplio espectro, 3BNC117 y 10-1074, lleva a la supresión vírica sin tratamiento antirretroviral a largo plazo.

En cuanto a los fármacos preventivos, se ha notificado que el tratamiento con cabotegravir inyectable de acción prolongada es más eficaz que un tratamiento antirretroviral por vía oral diario en la prevención del VIH y que la FDA ha aprobado Apretude (cabotegravir inyectable de liberación prolongada) como profilaxis preexposición, que actualmente se administra cada 2 meses, pero cuyo objetivo es reducir la frecuencia a cada 6 meses. Aunque estos desarrollos suenan alentadores, el objetivo final es garantizar que lleguen a las personas que los necesitan.

Otra posibilidad prometedora es el uso de anticuerpos neutralizantes de amplio espectro para la profilaxis preexposición del VIH, como se logró con la COVID-19. Después de las lecciones aprendidas tras 24 años de ensayos de eficacia de la vacuna contra el VIH y el tremendo éxito con la vacuna contra la COVID-19, los desafíos que aún quedan son la utilización de epítopos de neutralización del VIH como inmunógenos y un diseño racional de inmunógenos para actuar sobre la estirpe germinal específica de los receptores de los linfocitos B.