AHA 2020-SCAPIS: Un cuestionario simple permite identificar ateroesclerosis asintomática

  • Sue Hughes

  • Cobertura de Congreso por Medscape
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Individuos de la población general con altos niveles de ateroesclerosis coronaria asintomática pueden identificarse satisfactoriamente con un cuestionario sencillo que pueden rellenar ellos mismos en su domicilio, señala un nuevo estudio.

El Estudio SCAPIS (Swedish CardioPulmonary BioImage Study) demostró que el 40% de los adultos de mediana edad sin cardiopatía documentada tenían datos de ateroesclerosis coronaria en la angiografía coronaria por tomografía computarizada, y 13% tenían enfermedad ateroesclerótica considerable.

Los autores encontraron que el cuestionario de detección podía identificar a individuos que tenían ateroesclerosis coronaria considerable con un valor predictivo aceptablemente elevado.

Los resultados iniciales del estudio fueron presentados en el congreso virtual Sesiones Científicas de 2020 de la American Heart Association.

"En nuestro estudio se analiza si podemos estimar cuántas personas de la población general tienen ateroesclerosis coronaria importante y por ende podrían beneficiarse del tratamiento preventivo", explicó a Medscape Noticias Médicas el Dr. Göran Bergström.

Bergström, profesor y médico director en la Academia Sahlgrenska en la Universidad de Gotemburgo en Gotemburgo, Suecia, dijo que hasta ahora no se cuenta con datos satisfactorios sobre esto. "Hay estudios sobre la carga de ateroesclerosis en pacientes que han tenido un evento cardiovascular, pero nuestro estudio fue realizado en una selección aleatoria de la población general de mediana edad que no tenía síntomas de cardiopatía".

"Nuestro estudio también indica que en el futuro podremos identificar a estas personas con un cuestionario en línea, y las que alcancen una determinada puntuación podrían remitirse para una prueba de imagen", añadió.

SCAPIS incluyó a más de 30.000 hombres y mujeres de 50 a 64 años, que no tenían antecedentes de eventos cardiovasculares o intervención cardiaca. Se les preguntó sobre género sexual, edad, estilo de vida, tabaquismo, mediciones corporales, medicación contra el colesterol y presión arterial para predecir su riesgo de arteriopatía coronaria.

Los investigadores utilizaron luego imágenes de angiografía coronaria por tomografía computarizada para examinar las arterias de los pacientes en busca de su contenido de placa. Más de 25.000 individuos de la muestra original obtuvieron imágenes satisfactorias.

Los resultados demostraron que un 40% de la población de mediana edad tenía algo de ateroesclerosis coronaria y un 5% tenía ateroesclerosis grave, definida como la existencia de una estenosis que bloqueaba 50% o más el flujo sanguíneo en una de las arterias coronarias.

Un segundo objetivo del estudio fue utilizar datos del cuestionario para desarrollar un modelo de predicción a fin de identificar a las personas con ateroesclerosis generalizada: aquellas con cualquier tipo de estenosis en cuatro segmentos diferentes de sus arterias coronarias, que representaron 13% de la población.

El cuestionario incluyó datos sobre 120 variables diferentes. De estas, alrededor de 100 las pudieron evaluar los propios pacientes y otras 20 determinaciones se pudieron realizar en la clínica, como las cifras de presión arterial y colesterol.

Los investigadores luego utilizaron inteligencia artificial para evaluar cuáles variables se asociaban con ateroesclerosis generalizada. Esta tuvo un área bajo la curva (AUC, una medida del valor predictivo) de 0,8.

"Un AUC de 1,0 demostraría una predicción perfecta, y un valor de 0,5 demuestra ninguna utilidad. Un resultado de 0,8 muestra un potencial predictivo aceptable. Este es un resultado alentador e indica que esta estrategia podría funcionar", dijo Bergström.

"Sabemos que la ateroesclerosis asintomática es un gran problema y produce eventos cardiacos súbitos en personas que no han mostrado síntomas", dijo.

El objetivo es identificar a estos pacientes antes que tengan un evento y ofrecerles tratamientos preventivos. "En la actualidad tratamos de identificar pacientes con alto riesgo de eventos cardiovasculares mediante el empleo de determinaciones del colesterol y de la presión arterial y puntuaciones de riesgo cardiovascular como la de Framingham. Pero esto no es eficaz", explicó Bergström.

"Utilizar estudios por imagen como la angiografía coronaria por tomografía computarizada, en los que realmente se puede ver la placa ateroesclerótica, podría ser mejor para la predicción, pero no podemos obtener imágenes de todas las personas. Así que queríamos ver si podíamos reducir la población que debía someterse a estudios por la imagen con un cuestionario detallado, y al parecer sí podemos".

El estudio demostró que incluir parámetros clínicos como presión arterial y colesterol no ayudaba mucho al valor predictivo para identificar a personas con ateroesclerosis coronaria considerable, un resultado que, dice Bergström, fue sorprendente.

¿Qué población abordar?

La comentarista del estudio, Dra. Pamela Douglas, profesora de investigación en enfermedades cardiovasculares en la Duke University, en Durham, Carolina del Norte, Estados Unidos, felicitó a los investigadores de SCAPIS por crear "una serie de datos muy enriquecida para el estudio actual y futuros".

"El estudio SCAPIS ya ha generado nuevos datos sobre la prevalencia de la arteriopatía coronaria en la población general, y abordará muchas preguntas decisivas a largo plazo", dijo.

Sin embargo, Douglas señaló que los individuos con ateroesclerosis coronaria considerable no eran la población elegible más adecuada para identificar.

"La justificación para seleccionar el punto de corte no está clara pues el riesgo clínico y la mortalidad son más elevados en toda arteriopatía coronaria no obstructiva, comenzando en la afectación de un vaso", señaló. "Por consiguiente, las estrategias de prevención eficaces probablemente deben iniciar con la detección y el tratamiento de pacientes que tienen placa incluso mínima".

En su respuesta a Medscape Noticias Médicas, Bergström dijo que este era un argumento válido. "Tenemos planeado volver a analizar nuestros resultados con diferentes poblaciones elegidas como objetivo; esto es algo que podemos hacer en el futuro. Pero examinar a todas las personas con solo una placa coronaria va a identificar un grupo grande: fue 40% de la población en nuestro estudio. Esto significa que en demasiadas personas habrá que realizar una angiografía coronaria por tomografía computarizada para confirmación. No sería práctico tratar de llevar a cabo pruebas de imágenes cardíacas en tantas personas". 

Bergström señaló que se necesitan más datos sobre el peligro de diversos grados de ateroesclerosis coronaria en esta población que no ha tenido ningún síntoma.

"No contamos con esta información por el momento, pero continuamos haciendo seguimiento a nuestra población y tendremos datos sobre eventos cardíacos en algunos años. Luego sabremos qué grado de ateroesclerosis necesitamos abordar. Probablemente es de un orden intermedio entre los grados considerables que utilizamos en este primer análisis (que ocurrió en 13% de las personas) y 40% de las personas que mostraron solo un área de placa".

Este estudio es el primer informe de SCAPIS, un proyecto colaborativo entre seis universidades suecas con la siguiente declaración de visión: "Reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares y respiratorias en las próximas generaciones".

El proyecto SCAPIS fue financiado por la Fundación Cardiaca y Pulmonar Sueca. Bergström refiere no tener ningún conflicto de intereses económico pertinente.

American Heart Association (AHA) Scientific Sessions 2020. LBS.02. Presentado el 13 de noviembre de 2020.

Esta noticia fue publicada originalmente en Medscape.com