¿Afecta el cambio climático a nuestra salud mental?

  • María Baena, MD.

  • Noticias
El acceso al contenido completo es sólo para profesionales sanitarios registrados. El acceso al contenido completo es sólo para profesionales sanitarios registrados.

La OMS define el cambio climático como “el gran desafío mundial del siglo XXI” y advierte de que “amenaza todos los aspectos de la sociedad en la que vivimos, incluyendo la salud”.(1) 

En la actualidad, la relación entre este fenómeno global y la salud está bien definida. Sin embargo, no se ha tenido en cuenta el impacto que puede tener sobre la salud mental. A pesar de la falta de atención prestada a esta parte de la salud, cada vez son más los expertos que piden que se investigue esta relación y se pongan en marcha medidas públicas y sociales para atajar el problema.

¿Qué es el cambio climático?

Las definiciones del cambio climático entre la comunidad científica son numerosas y admiten varios matices. En esencia, este fenómeno se caracteriza por un aumento sostenido de la temperatura terrestre, el llamado calentamiento global. En este sentido, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC(2), la institución de referencia mundial, lo define como la “variación del estado del clima identificable en las variaciones del valor medio y/o en la variabilidad de sus propiedades, que persiste durante largos períodos de tiempo, generalmente decenios o períodos más largos”. 

En el informe sobre salud y cambio climático(3) del Lancet Countdown del 2019, se advierte de que la tierra se ha calentado más de 1ºC por encima de los niveles preindustriales, con un aumento de las temperaturas del aire y de los océanos, deshielo de los polos y aumento del nivel del mar. Los expertos atribuyen este calentamiento global a la acción humana, sobre todo al efecto de los gases invernaderos y al CO2 emitido por el uso de combustibles fósiles. 

Para paliar esta deriva se firmó en 2015 el Acuerdo de París(4), el pacto más ambicioso contra este fenómeno, que “establece un marco global para evitar un cambio climático peligroso manteniendo el calentamiento global muy por debajo de los 2 °C y prosiguiendo los esfuerzos para limitarlo a 1,5 °C. También aspira a reforzar la capacidad de los países para hacer frente a los efectos del cambio climático y a apoyarlos en sus esfuerzos”.

Cambio climático y salud

El cambio climático puede afectar a la salud de diversas maneras. Influye en los determinantes sociales y medioambientales de la salud, como son el aire limpio, el agua potable, el acceso a alimentos o la vivienda segura. 

La exposición a temperaturas elevadas tiene un efecto directo en personas con enfermedades previas (cardiovasculares y respiratorias) y puede aumentar la mortalidad, sobre todo en la población anciana. Además, los cambios en el clima provocan una modificación del patrón de enfermedades infecciosas transmitidas por el aire o por vectores.

El aumento de la frecuencia y gravedad de los desastres naturales tiene un gran impacto en la población. No solo por el daño físico o material que puedan causar, destruyendo comunidades enteras, sino porque en muchas ocasiones provoca migraciones forzadas o conflictos bélicos. 

El fenómeno afecta a toda la población mundial, pero algunos segmento son más vulnerables que otros. Los países en vías de desarrollo serán los que más noten estos efectos o aquellos que carezcan de las infraestructuras preparadas para responder a estos cambios. 

Relación con la salud mental

Históricamente, el estudio de la relación entre cambio climático y salud ha excluido el bienestar mental. Son cada vez más las voces autorizadas que demandan que se incluya la salud mental como área afectada por la deriva climática y que se estudien en profundidad sus efectos. Por el momento, la literatura al respecto es reducida y se compone principalmente de artículos de opinión, sin apenas investigaciones empíricas en este campo.(5)

La población con problemas de salud mental preexistentes es muy vulnerable a los efectos del cambio climático y debería ser tenida en cuenta a la hora de diseñar políticas y programas de prevención.

Los estudios más recientes sugieren que la salud mental y el bienestar psicosocial se ven afectados tanto directa como indirectamente por el cambio climático, no solo a nivel individual, sino también a nivel colectivo. La mayor parte de las investigaciones se han realizado en comunidades de zonas que sufren los efectos del cambio climático con más fuerza, como Australia o Canadá.

Berry et al.(6) proponen en sus investigaciones tres mecanismos que explican cómo el cambio climático podría afectar a la salud mental: uno directo (por la exposición a desastres naturales) y dos indirectos (por un aumento de los problemas de salud asociados a estos desastres y por el efecto social y económico sobre estas comunidades). 

Impacto en la salud mental

Para poder valorar el impacto del clima sobre la salud mental, se debe tener en cuenta el tipo de fenómeno meteorológico, diferenciando entre:

Fenómenos meteorológicos agudos

Los principales eventos de este grupo son los desastres naturales tales como inundaciones, huracanes, terremotos, deslizamientos de tierra, incendios y olas de calor.

Los trastornos mentales que más se han observado después de un fenómeno meteorológico adverso son: ansiedad, depresión, trastorno por estrés postraumático, suicidio o abuso de sustancias. 

Durante las olas de calor hay que tener especial cuidado con las personas que toman psicofármacos, ya que muchos de ellos impiden una adecuada autorregulación de la temperatura corporal. 

Fenómenos meteorológicos subagudos

Dentro de este grupo podemos encontrar:

Aumento de la temperatura: existen varios estudios relacionan los aumentos de temperatura y las visitas a los servicios de urgencias por motivos psiquiátricos, así como un aumento de los suicidios.(7)

Sequía: no solo afectan a la tierra, sino que tienen un efecto importante en el sustento económico de muchas comunidades rurales. Estudios australianos han observado que durante los periodos de sequía aumentan los niveles de ansiedad y de las tasas de suicidio; sobre todo entre las poblaciones agrícolas. (8)

Fenómenos meteorológicos duraderos

Los expertos coinciden en que incluso las zonas que actualmente no están sufriendo los efectos del cambio climático se verán afectadas por las respuestas sociales, tales como la migración, los conflictos bélicos o las pérdidas económicas. 

En los últimos años han aparecido “nuevas formas de malestar psicológico” derivados del cambio climático, como la solastalgia o la ecoansiedad

La solastalgia es un neologismo que “describe una forma de angustia, estrés mental o existencial causado por el cambio ambiental”, hace referencia a “la angustia causada por la pérdida del medioambiente”. 

La ecoansiedad por otro lado es “el temor crónico de un cataclismo ambiental", un estrés causado por "observar los impactos aparentemente irrevocables del cambio climático, y preocuparse por el futuro de uno mismo, de los niños y las generaciones futuras".

Sin embargo, no todos los efectos del cambio climático son negativos, el cambio climático puede “despertar” a la población y generar sentimientos de altruismo, optimismo y alentar a la gente a tomar medidas para frenar los efectos del cambio climático. 
 
Conclusiones y futuras líneas

Parece claro que el cambio climático afecta a nuestra salud mental, pero los mecanismos mediante los cuales se producen todavía no están claros. Es por ello que es necesario realizar  más estudios que profundicen en el efecto a largo plazo que puede tener el cambio climático en la salud mental. 

No es probable que el cambio climático genere nuevos trastornos mentales, pero sí puede agravar los ya existentes. Tenemos que estar preparados para lo que va a llegar y ser capaces de dar una respuesta adecuada a la población.