Actualización de la herramienta de cálculo del riesgo cardiovascular de por vida en España

  • Pura Roy C.
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Los métodos tradicionales de estimación del riesgo cardiovascular no permiten calcular el riesgo más allá de los 10 años, dificultando el cribado de los pacientes jóvenes. La herramienta IBERLIFERISK, para la prevención primaria de las enfermedades cardiovasculares, nació con la idea de eliminar estas limitaciones.

Presentada por cardiólogos españoles en 2019 permite predecir el riesgo de sufrir un infarto de miocardio o cualquier otra enfermedad coronaria, cerebrovascular y cardiovascular a lo largo de toda la vida. El estudio donde se recogían los parámetros que se aplicaban en su creación fue publicado por la revista científica de la Sociedad Española de Cardiología. La actualización ha sido publicada en la revista de la Sociedad Española de Arteriosclerosis.

El análisis original incluyó una cohorte de 762.058 trabajadores (de entre 18 y 65 años) de toda España sin antecedentes de enfermedad cardiovascular que realizaron un examen de salud laboral entre los años 2004 y 2007. Tal y como se recoge en la primera publicación de sus resultados “ el modelo de riesgo cardiovascular de por vida tuvo una discriminación y una calibración satisfactorias, aunque con mejores resultados para varones que para mujeres”.

Actualización IBERLIFERISK

“En la actualización hemos mantenido los datos de la cohorte original. En un principio hicimos un seguimiento hasta el 2014 y luego hasta el 2017 para tener más eventos. También obtuvimos  más datos de mortalidad, facilitados por el Instituto Nacional de Estadística (INE)”, explica a Univadis España Carlos Brotons, investigador del equipo de Atención Primaria Sardenya del Instituto de Investigación Biomédica Sant Pau de Barcelona y investigador principal en el estudio.

En el estudio se evaluaron todos los episodios de incapacidad temporal y mortalidad cardiovascular hasta diciembre de 2017. Se combinaron los modelos de regresión para tener en cuenta la presencia de riesgos competitivos en la estimación del riesgo cardiovascular en una cohorte de derivación. La calibración se realizó representando gráficamente la proporción de eventos esperados y observados a los 10 años de seguimiento en la cohorte de validación estratificando por deciles de riesgo y calculando el estadístico Z de Spiegelhalter. La discriminación se evaluó de forma gráfica mediante la curva Receiver Operating Curve (ROC) y calculando el índice C de Harrel, explica el investigador.

“Al disponer de tres años más para realizar esta actualización, la idea era ver si conseguíamos una ecuación más solida, más robusta que la primera, calibrando mejor la ecuación. Los parámetros que se incluyen en la nueva ecuación son los mismos que en el primer desarrollo: categoría profesional, tabaquismo, alcohol, antecedentes familiares de enfermedades cardiovasculares, enfermedad renal, tratamientos antihipertensión, índice de masa corporal, niveles de presión sistólica y diastólica y colesterol, además de la edad y el sexo. Con todos estos datos, hemos conseguido una mejor calibración y discriminación”, afirma Brotons. 

Según se recoge en el estudio resultaron factores significativos en el modelo: la ocupación manual, el tabaquismo, la diabetes mellitus, el tratamiento antihipertensivo, la presión arterial sistólica, el colesterol total, el colesterol unido a lipoproteínas de alta densidad (HDL) y el tratamiento hipolipemiante. En varones, el consumo de alcohol, el índice de masa corporal, los antecedentes de enfermedad coronaria precoz en familiares de primer grado, la enfermedad renal y la presión arterial diastólica. 

Resultados del estudio de actualización 

Para el investigador lo más relevante de la actualización es que “en población laboral se registró una ligera sobreestimación del riesgo en hombres y una infraestimación del riesgo en mujeres. Aunque no resultó estadísticamente significativo en ambos sexos. Tanto para hombres como para mujeres, hemos comprobado que la herramienta sigue discriminando bien, incluso ligeramente mejor que con la ecuación anterior. En cuanto a la calibración, si nos ha salido algo diferente, sobrestima más el riesgo en hombres pero en unos perfiles concretos de riesgo, en el último decil. En mujeres prácticamente no hay diferencias con la original con respecto a la discriminación y la calibración.”.

Al ser trabajadores, la edad media del estudio se situó alrededor de los 35 años, el 71 % eran hombres y el 29 % eran mujeres. El 70 % de la cohorte se utilizó para desarrollar la ecuación de riesgo y el 30 %, para validar la ecuación. Las calculadoras utilizadas tradicionalmente calculan el riesgo cardiovascular a partir de los 35-40 años. 

“Mediante unos análisis estadísticos complejos hemos obtenido una ecuación que nos permite calcular el riesgo de la población española desde los 18 hasta los 75 años, permitiendo el cálculo para cualquier rango de edad entre estos dos valores. No hemos aumentado el rango de edad, porque hemos realizado la investigación con trabajadores, la gente generalmente no trabaja más allá de los 75 años”, añade Brotons. 

Aplicabilidad de la herramienta

La idea de IBERLIFERISK es que sea fácil de utilizar para los médicos y útil en la práctica clínica, “aunque haya que seguir matizando cuales son los umbrales de riesgo de por vida”, aclara Brotons.

La herramienta podría ser útil para detectar pacientes adultos jóvenes que se considerarían de bajo riesgo según las escalas tradicionales a corto plazo, pero de alto riesgo cardiovascular de por vida, además de para sujetos que quedan fuera del rango de edad de las escalas tradicionalmente utilizadas. Esto podría servir tanto a los profesionales de salud como a los pacientes, para reforzar sobre todo los cambios en los estilos de vida y hacer un seguimiento más intensivo a lo largo del tiempo. El poder calcular el riesgo cardiovascular a más largo plazo podría ser útil para informar al paciente sobre la importancia de mantener hábitos de vida saludables. 

Brotons da mucha importancia a la posibilidad de utilizar IBERLIFERISKen población joven. “El problema de las tablas de riesgo, sobre todo en pacientes jóvenes, es que casi nunca sale un riesgo alto, siempre dan moderado y bajo, aunque tengan diferentes hábitos como tabaquismo, hipertensión, colesterol elevado o incluso diabetes. Por la edad difícilmente llegan a ser pacientes de alto riesgo. Pero esto no significa que a lo largo de su vida no lleguen a serlo. Si bien está por definir mejor cuál es el umbral a partir del cual se considera de alto riesgo según el cálculo de riesgo de por vida”. 

“Esto será importante que sea definido en el futuro ya que mediante una estimación se podrá calcular y decirle a un paciente joven, ahora su riesgo no es alto pero dentro de 30 o 40 años sí lo puede ser. Lo que no nos queda claro es si estos pacientes tienen que comenzar a tratarse con fármacos o bien incidir más en aspectos relacionados con estilos de vida como reducir peso, ejercicio físico o dejar el tabaco”.

Brotons concluye señalando que el reto de futuro será evaluar mejor los eventos cardiovasculares graves como el infarto de miocardio y el ictus isquémico. "Analizar eventos que causan bajas laborales en los trabajadores posibilitará que la herramienta sea más robusta".