¿Aclarada la confusión diagnóstica? Se define un subtipo de enfermedad de Alzheimer temprana

  • Pauline Anderson

  • Noticias Médicas de Medscape
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Se ha definido un subtipo de enfermedad de Alzheimer temprana que dará lugar a un diagnóstico más rápido y exacto del trastorno.

En un nuevo estudio, investigadores describieron un trastorno que llaman "síndrome disejecutivo progresivo", un tipo de enfermedad de Alzheimer que altera las funciones de organización, planificación y otras ejecutivas, y que afecta a los pacientes ya desde los 40 años de edad.[1]

La enfermedad de Alzheimer típica afecta al hipocampo y a la memoria episódica, mientras que este síndrome parece afectar al lóbulo parietal y la función ejecutiva, en particular la memoria de trabajo.

Pacientes con enfermedad esperan un promedio de 3 años para un diagnóstico exacto, pero los resultados del nuevo estudio agilizarán esto y darán lugar a un tratamiento más rápido y adecuado del trastorno, comentó a Medscape Noticias Médicas el investigador del estudio, Dr. David Thomas Jones, profesor adjunto de neurología y radiología del Mayo Clinic College of Medicine, en Rochester, Estados Unidos.

"Podemos modificar los desenlaces para el paciente si identificamos de inmediato este síndrome", señaló, añadiendo que desea crear más conciencia del síndrome para abrir los ojos de los clínicos al valorar a pacientes jóvenes con síntomas potenciales.

El artículo fue publicado el 27 de mayo en la versión electrónica de Brain Communications.

Confusión diagnóstica

Se ha informado con anterioridad de variantes frontales atípicas, disejecutivas/conductuales y variantes de inicio temprano de la enfermedad de Alzheimer, pero no existen criterios diagnósticos para un síndrome disejecutivo progresivo, destacó el Dr. Jones.

El nuevo estudio retrospectivo unicéntrico incluyó a 55 pacientes; 62% integrado por mujeres que presentaban disfunción cognitiva con afectación predominante de las funciones ejecutivas. Se reportaron síntomas conductuales en 29% de los participantes, aunque no fueron predominantes.

La media de edad a la que se iniciaron los síntomas cognitivos en estos individuos fue de 53,8 años. Casi todos los pacientes en la actualidad estaban buscando una segunda o una tercera opinión en relación con su diagnóstico.

Algunos pacientes habían tenido problemas en el trabajo o no comprendían por qué no podían realizar más su actividad laboral, indicó el Dr. Jones.

Utilizando análisis de líquido cefalorraquídeo, estudios por neuroimágenes o datos de necropsias (dos casos), los investigadores confirmaron casos de enfermedad de Alzheimer en todos los pacientes. También contaban con información de pruebas genéticas para la expresión del alelo APOE o genes autosómicos dominantes, y de pruebas neuropsicológicas.

Un neurólogo conductual diagnosticó el síndrome a los pacientes. La media de edad cuando se estableció el diagnóstico era de 57,2 años, lo que ocurrió alrededor de 3 años después de iniciados los síntomas. El Dr. Jones comentó que esto resalta el reconocimiento deficiente del síndrome y los retrasos diagnósticos prolongados.

Se contó con documentación relacionada clara en 39 casos, de los cuales 32 tuvieron un diagnóstico inicial incorrecto. A un total de 14 pacientes se le diagnosticó un trastorno psiquiátrico: a ocho, demencia frontotemporal; a cuatro demencia autoinmunitaria; a dos una variante de enfermedad de Alzheimer de lenguaje; a uno síndrome corticobasal; a uno envenenamiento por arsénico (a pesar de que los valores de laboratorio eran normales); a uno lesión traumática del cerebro, y a uno demencia relacionada con la quimioterapia.

"Esto solo resalta el tipo de confusión diagnóstica que existe con estos pacientes", agregó el Dr. Jones.

De 26 casos en los que se contó con pruebas genéticas, 54% tenía al menos un alelo de APOEε4. Esto es más que en la población general, pero menos que en la enfermedad de Alzheimer característica. "Indica que hay factores diferentes a la genética típica que explican este síndrome", agregó el especialista.

Hipocampo no afectado

Los investigadores hicieron pruebas más detalladas en los cinco casos con antecedentes familiares indicativos de una posible contribución de genes autosómicos dominantes, pero ninguno de estos pacientes tuvo genes que fueran causantes de la enfermedad de Alzheimer, puntualizó el Dr. Jones.

Una vez descartados los genes como una causa, persiste sin aclarar el principal factor determinante del síndrome. Sin embargo, esta nueva información significa que los investigadores podrán estudiar mejor la enfermedad.

La tomografía por emisión de positrones para amiloide fue positiva en los 22 participantes en que se realizaron estudios de diagnóstico por imagen. Los 20 participantes que se sometieron a tomografía por emisión de positrones para tau resultaron con positividad, y los lóbulos frontal medio y parietal superior tuvieron los niveles más altos de tau.

Dos casos que contaban con datos de necropsia mostraron alto grado de cambio neuropatológico de enfermedad de Alzheimer. "El hipocampo estaba relativamente no afectado. No se encontró tanta proteína tau allí en relación con el lóbulo frontal y el parietal", añadió el Dr. Jones.

Cuando los médicos piensan en la enfermedad de Alzheimer, lo que suelen considerar es el hipocampo, pero los estudios por imágenes del cerebro en estos pacientes revelaron un hipocampo normal, lo que se suma a la confusión diagnóstica.

Asimismo, el especialista señaló que algunos médicos erróneamente atribuyen la función ejecutiva solo al lóbulo frontal.

"No se percatan de que el lóbulo parietal es un factor muy importante en la función ejecutiva. Estos casos realmente resaltan el hecho de que la parte central de esta enfermedad está en el lóbulo parietal", manifestó.

En el pasado, a pacientes con este síndrome se les ha etiquetado con el diagnóstico de enfermedad de Alzheimer frontal, aunque "pueden o no tener un problema del lóbulo frontal en los estudios por imágenes, y por lo general no presentan problemas de conducta como los que se observan en el caso de la demencia frontotemporal", informó el Dr. Jones.
 
¿Búsqueda de pesadilla descartada?

Este nuevo estudio resalta la importancia de las redes ejecutivas del cerebro en la demencia de inicio temprano, definida como aquella que se presenta antes de los 65 años.

"Hemos demostrado en el pasado que la proteína tau en efecto se acumula específicamente en esta red cerebral, la red de la memoria de trabajo, en individuos en quienes comienza la enfermedad a una edad más joven", destacó el Dr. Jones.

Reducir el tiempo promedio de 3 años para el diagnóstico apropiado de estos pacientes será muy útil para mejorar los resultados.

"Estos son 3 años de una odisea diagnóstica, de ser despedidos, sentirse mal consigo mismos, no saber lo que pasa, tal vez obteniendo diagnóstico erróneo y tratamiento incorrecto, como esteroides, los cuales tienen efectos secundarios terribles", agregó.

En mi opinión, si se puede evitar la búsqueda de pesadilla del diagnóstico correcto, esto siempre será un buen desenlace, indicó.

Aunque no hay una curación para este tipo de enfermedad de Alzheimer (o cualquier otro), determinados fármacos pueden lentificar la evolución de la enfermedad, lo que incluye inhibidores de colinesterasa, como donepezilo.
 
Las intervenciones en el modo de vida, como nutrición óptima, actividad física y participación social, también ayudan al tratamiento de la demencia.
 
Obtener un diagnóstico rápido y exacto puede proporcionar a los pacientes algún grado de alivio, de manera que reciban apoyo por discapacidad, y para el acceso.
 
Persisten preguntas clave

En investigación futura se deberían ampliar los hallazgos actuales para dar respuesta a interrogantes que determinen quiénes tienen máximo riesgo del síndrome, su prevalencia y su tratamiento óptimo.

Ya hay algún indicio de que los pacientes con enfermedad de Alzheimer que no tienen afectado el hipocampo evolucionan mejor con inhibidores de la colinesterasa que otros pacientes con demencia.

"Pueden tener más afectación del área del cerebro que produce ese neuroquímico (acetilcolina), y una disfunción específica en ella que los vuelva más reactivos a los inhibidores de la colinesterasa", destacó el Dr. Jones.

Determinar las características comunes entre los pacientes con el síndrome es un área activa de investigación, agregó.
 
No obstante, algunos de los 55 casos en el presente estudio tenían "trabajos técnicamente difíciles que podrían sobrecargar la memoria de trabajo más de lo habitual. Sin embargo, podría ser simplemente que los síntomas se vuelven más notorios en estos tipos de trabajo", añadió.
 
Los médicos ya están recibiendo con beneplácito esta nueva información. El Dr. Jones dijo que desde que se publicó el artículo ha recibido varias llamadas de colegas que atienden a pacientes que parecen encajar en el diagnóstico de síndrome disejecutivo progresivo.
 
Investigación de gran calidad

En su comentario al estudio para Medscape Noticias Médicas, Maria C. Carrillo, Ph. D., directora científica de la Alzheimer's Association, indicó que "es de gran calidad, y fue realizado por un excelente grupo de investigadores".

"No se ha estudiado bien la enfermedad de Alzheimer de inicio temprano, y aunque este artículo no parece resolver la cuestión del diagnóstico tardío en personas más jóvenes, que es un problema complejo y multifactorial, es un paso adelante para resolverlo", concluyó.
 
La Alzheimer's Association participa en dos estudios enfocados en la enfermedad de Alzheimer de inicio temprano. Estos son el estudio observacional a 2 años, LEADS (Longitudinal Early-Onset Alzheimer's Disease Study), y el New IDEAS (New Imaging Dementia-Evidence for Amyloid Scanning).

"El siguiente desafío es crear, verificar y difundir los criterios diagnósticos para las diversas formas de enfermedad de Alzheimer de inicio temprano, y luego asegurarse de que médicos y centros de investigación, académicos y no académicos, puedan reconocer la enfermedad de inicio temprano de diversos tipos, incluido el síndrome disejecutivo progresivo", finalizó Carrillo.

El Dr. Jones y Carrillo han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.
 
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