ACC 2022 — En los pacientes con insuficiencia cardiaca la alimentación baja en sodio no reduce las complicaciones

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Conclusión práctica

  • Una estrategia de reducción del sodio en la alimentación (objetivo de <1.500 mg/día) en los pacientes con insuficiencia cardiaca ambulatoria no mejoró, en comparación con la atención habitual durante 12 meses, las complicaciones cardiovasculares claves.
  • Sin embargo, se obtuvieron pequeñas mejoras en la calidad de vida y en la clase funcional de la Asociación de Cardiólogos de Nueva York (New York Heart Association, NYHA).

Relevancia

  • Existen diferencias significativas en las distintas guías clínicas en cuanto a cuál es la ingesta óptima de sodio en la alimentación para los pacientes con insuficiencia cardiaca.
  • Ante la falta de evidencia sólia, la mayoría de las guísa clínicas no respaldan en estos momentos ninguna recomendación específica sobre el sodio en la alimentación en los pacientes con insuficiencia cardiaca sintomática o avanzada.

Diseño del estudio

  • En el ensayo multinacional, abierto y aleatorizado SODIUM-HF se asignó de modo aleatorio (1:1) a pacientes con edad ≥18 años (mediana de edad: 67) con insuficiencia cardiaca crónica (clase funcional de la NYHA: 2-3) que recibían tratamiento óptimo según las guías (1:1) a recibir bien la atención habitual conforme a las guías locales (n = 409), bien una alimentación baja en sodio, menos de 100 mmol (n = 397).
  • El criterio de valoración principal era una combinación de hospitalización por causas cardiovasculares, visita al servicio de urgencias por causas cardiovasculares o mortalidad por cualquier causa en los 12 meses siguientes en la población por intención de tratar.
  • Financiación: Institutos Canadienses de Investigación Sanitaria y Fundación Hospitalaria Universitaria (Canadá), Consejo de Investigación Sanitaria de Nueva Zelanda.

Resultados fundamentales

  • La mediana de la diferencia en la reducción de sodio a los 12 meses entre el grupo que recibió una alimentación con bajo contenido de sodio y el grupo que recibió la atención habitual fue de 415 mg/día.
  • A los 12 meses, el criterio de valoración principal compuesto se produjo en el 15 % de los pacientes del grupo con sodio bajo frente al 17 % de los del grupo que recibió la atención habitual (hazard ratio [HR]: 0,89; p = 0,53).
  • Además, no hubo diferencias significativas entre los dos grupos en los componentes individuales del criterio de valoración principal.
  • En cuanto a las modificaciones en la calidad de vida según el cuestionario de miocardiopatía de Kansas City, las diferencias medias entre el grupo que recibió una alimentación con bajo contenido de sodio y el grupo con atención habitual desde el inicio hasta los 12 meses fueron:
    • 3,38 puntos en la puntuación resumida global;
    • 3,29 puntos en la puntuación del resumen clínico; y
    • 3,77 puntos en la puntuación de limitación física.
  • A los 12 meses, había más probabilidades de que los pacientes del grupo con una alimentación con bajo contenido en sodio mejoraran en 1 clase de la NYHA que los del grupo con la atención habitual (odds ratio [OR]: 0,59; p = 0,0061).
  • No se produjo ningún acontecimiento de seguridad relacionado con la intervención en ninguno de los grupos.

Limitaciones

  • Los pacientes no desconocían la intervención que se les había asignado.
  • La tasa de acontecimientos fue inferior a la prevista.

Comentario del experto

En respuesta a una pregunta de una participante en la mesa redonda, la Dra. Biykem Bozkurt, sobre si la evaluación de la reducción del sodio en la alimentación mediante registros alimentarios era lo suficientemente fiable, el autor presentador, el Dr. Justin Ezekowitz, afirmó lo siguiente: "Analizamos también otros aspectos, como la ingesta calórica, la ingesta de líquidos y el control del peso; esos factores no cambiaron. Por eso tenemos todas las demás variables para demostrar que el único valor de macronutrientes que cambió de modo significativo fue el sodio".