¿A qué compañía tecnológica le cederías tus datos de salud?


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Rock Health es una organización que nació en San Francisco como una incubadora de proyectos de salud digital, y que desde el principio se dedicó también a publicar estudios muy interesantes sobre este sector emergente. Por ejemplo, realiza una función de observatorio de inversiones que le permite mostrar trimestralmente cómo evolucionan los movimientos de los fondos en este campo, y hacia dónde se dirigen. También ha hecho encuestas sobre percepciones del consumidor, o sobre la presencia de la mujer (perspectiva de género) en la estrategias de estas compañía. En su página web hay una muy buena librería de documentos, que son referencia de hacia dónde avanza el sector en Estados Unidos.

Lo último publicado por Rock Health ha sido su encuesta anual sobre preferencias del consumidor, que redacta cada año mediante una metodología estandarizada. Se trata de conocer la evolución de los niveles de aceptación y costumbres instaladas en este campo, sin duda una parte determinante para el negocio sanitario que viene asociado a todo ello. Adentrarse en la percepción y los sentimientos que tiene la gente sobre este campo presuntamente tan prometedor e incidente en su salud es ciertamente muy necesario para calibrar su evolución futura. El sondeo se realiza a lo largo de todos los Estados Unidos, y Rock Health lo presenta, como es habitual en ellos, a través de unos gráficos y cuadros bastante atractivos. Sus asociados pueden acceder, adicionalmente, a las matrices de datos brutos, para extraer nuevas conclusiones.

 

¿Qué dicen este año? Veamos.

Se acelera la adopción.

En 2018, los encuestados presentaron unos perfiles de adopción de herramientas de salud digital (sistemas de telemedicina, apps, wearables, etc.) a un ritmo mayor que los años anteriores. El 89% por ciento de los norteamericanos encuestados usaron al menos una herramienta de salud digital durante 2018, en comparación con el 80% que se registraba en 2015. Incluso el uso de la telemedicina a través de vídeo directo aumentó después de un ligero enlentecimiento registrado en 2017. Junto a ello, lo más significativo en esta edición es que los encuestados se muestran cada vez más concernidos en relación con sus datos de salud personales, de manera que en 2018 hay un porcentaje más renuente a compartir esos datos con proveedores o compañías de seguros en comparación con lo que se registraba en 2017. Probablemente los ciudadanos empiezan a tomar conciencia de lo valiosos y sensibles que son tales datos.

En relación con el uso de apps, cuantificadores o wearables, emplearlos para mejorar la extensión e intensidad de la actividad física sigue siendo la razón principal para su uso, pero solo el 44% de quienes emplean sistemas de monitorización mencionaron que la actividad física es la principal razón para ello, frente al 54% en 2017. Esta disminución del 10% quiere decir que estas tecnologías cada vez se emplean más para gestionar una determinada situación clínica, probablemente un diagnóstico previo o el seguimiento de alguna condición patológica.

En el ámbito de la telemedicina, la encuesta señala que las tasas de adopción aumentaron sostenidamente en 2018, dado que el 75% de los pacientes utilizaron al menos un canal para acceder de manera remota a servicios asistenciales, en comparación con el 68% que lo habían hecho en 2017. Paradójicamente, a pesar del potencial de la telemedicina para ampliar el acceso a la atención médica de los habitantes de las zonas rurales, estos encuestados utilizaron estos recursos menos frecuentemente que los encuestados de zonas urbanas.

Dentro de este apartado, lo que más ha aumentado es el video en directo, cuya utilización se se ha multiplicado por seis en solo tres años. Parece muy obvio que las nuevas generaciones con conocimientos de tecnología buscan la misma comodidad en el acceso a su atención médica que el que disfrutan en otras áreas de su devenir cotidiano.

 

 

¿Compartir datos? Hay más recelos.

En relación con los datos personales de salud, y al igual que en años anteriores, la mayoría de los encuestados en 2018 estaban dispuestos a compartirlos con médicos, compañías de seguros de salud, farmacias y centros de investigación. Los encuestados también reportaron una mayor confianza en la seguridad de los datos cuando se manejan por estas entidades, pero la tendencia general es a la baja. En promedio, estas cuatro entidades más confiables perdieron un 8.8% de los encuestados dispuestos a compartir sus datos de salud entre el periodo de 2017 a 2018.

Una explicación de este sentimiento en torno a la privacidad y la seguridad de los datos probablemente tenga que ver con los escándalos de Cambridge Analytica y de otras compañías tecnologías, algo que ya se ha convertido en información casi habitual. La desconfianza que ha mellado la reputación de algunas empresas tecnológicas probablemente ha impactado también en el sector de la salud.

La encuesta de este año no sólo preguntaba si se estaba dispuesto a compartir datos con entidades del propio sector sanitario, sino con empresas tecnológicas de primer nivel, las mayores del mundo (Google, Apple, Facebook, Amazon, etc.). Frente a ellas, los ciudadanos siguen desconfiando mucho: solo un 11% de los encuestados estaba dispuesto a traspasar sus datos a una compañía de este tipo.

Pero, ¿cuáles serían las más confiables? Google fue la compañía que mayor fiabilidad ofrecía para los encuestados, con un 60% de los encuestados dispuestos a compartir sus datos de salud de entre todos los que estaban dispuestos a hacerlo, lo que significa menos de un 7% del total de la población. Facebook, congruentemente con los escándalos que ha protagonizado en el último año, sólo recabó un 40% de confianza.

A la vista de estos datos, lo queda por ver es la manera en la que estos gigantes, que ya han mostrado claras intenciones de adentrarse en el campo de la salud, van ser capaces de generar la adhesión necesaria entre pacientes y potenciales beneficiarios de sus servicios cuando estos se proyecten hacia  lo  sanitario.