2018, un año para recordar en salud digital.


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Medir el paso del tiempo en materia de innovación tecnológica es complicado, porque la velocidad en la que se suceden las novedades a veces impide percatarse de su relevancia. En este campo es fácil perder la perspectiva, y tomar como habitual algo de lo que a lo mejor no disponíamos hace bien poco. El iPhone, con toda la revolución que ha supuesto, apenas tiene 11 años, y el sistema Android, a través del que a día de hoy se comunican miles de millones de habitantes del mundo, justo ha cumplido 10.

La innovación en salud digital llega de la misma forma que la innovación siempre ha llegado, bien de manera incremental, a base de pequeñas pero significativas mejoras, bien de manera abrupta, disruptiva, cuando aparece algo auténticamente nuevo. En un lado podemos poner, por ejemplo, los chipsets con los procesadores que ganan prestaciones año tras año, y en el otro, los sistemas de inteligencia artificial de consumo general que jamás antes se habían empleado.

Por eso a lo mejor sea difícil intentar convencer a alguien de que este año ha sido especialmente significativo en materia de salud digital, pero la verdad es que no puede caber duda de ello. Metidos en harina -y esta sección ha intentado contar lo más novedoso pero siempre de manera comprensible para el profesional sanitario- podemos afirmar que una parte importante lo que ha ocurrido en 2018 será algo que tenga muchas consecuencias a futuro, y que por primera vez se puede ver una línea de evolución muy clara. Y esto, por dos motivos.

El primero, porque ha sido el año en el que se han empezado a validar clínicamente y ser oficialmente autorizados instrumentos totalmente nuevos como la píldora digital, los algoritmos diagnósticos o los usos médicos de la realidad aumentada. Aquí hemos hablado de Abilify Mycite, el sistema diseñado para comprobar digitalmente que el paciente cumple con el tratamiento y que permite transmitir señales desde el tracto digestivo hasta la propia mesa del médico a través de un sistema de radiofrecuencia gestionado por una app. También hemos reseñado el sistema de IDx para diagnosticar la retinopatía diabética analizando automáticamente una imagen, primero de sus características autorizado por la FDA. O el sistema de detección de la fibrilación auricular de Kardia. En todos estos casos estamos ante los primeros ejemplos de uso autorizado de tecnologías que están llamadas a resolver eficazmente viejos problemas, y que anuncian una saga ilimitada de soluciones evolutivas.

Que este tipo de soluciones puedan llegar a generar impactos en salud, y que a unos precios razonables puedan aumentar muchísimo las posibilidades de atender adecuadamente a un paciente tiene que ver, en estricto análisis, con la convergencia de muchas tecnologías que no se han desarrollado en exclusiva para el mundo sanitario. Por ejemplo, aprovechar la capacidad de proceso casi ubicua de la que hoy disfrutan los teléfonos móviles, superior a la de los ordenadores de hace unos pocos años, o la altísima capacidad de las redes de comunicación de datos, hábiles para trasegar toda la información que necesitamos. Todos esos elementos inespecíficos parecían estar esperando a que alguien los juntara en una solución sanitaria efectiva y coste - efectiva, de manera que pueda generar valor para el paciente o la persona que quiere mantener su nivel de salud. Es notable el hecho de que se haya establecido un standard de exigencia (por la FDA o la UE, a través de su marcado CE) de forma que sólo se conceda validez regulatoria a aquellas novedades que realmente acrediten efectos seguros y consistentes en este campo.

El segundo motivo por el que 2018 ha sido un año para recordar estriba en la constatación de que ha sido el periodo en el que las mayores empresas tecnológicas mundiales, los llamados grandes disruptores, han mostrado claras intenciones en el campo de la salud. Repasemos algunas de estas novedades.

  • Amazon ha adquirido Pill Pack (una distribuidora de medicamentos), ha emprendido un proyecto en salud de la mano de J.P Morgan y Berkshire Hathaway, y está impulsando el uso de su asistente de voz Alexa para fines sanitarios y médicos. Además, ha creado sistemas capaces de elaborar análisis de las historias clínicas mediante inteligencia artificial, y ofrece una enorme versatilidad para el trabajo con datos médicos en sus servicios cloud AWS.

  • Apple ha decantado el uso de su Watch hacia la salud, y le ha dotado incluso de la posibilidad de trazar electrocardiogramas. Además, ha creado una nueva plataforma en su sistema iOS para que cualquier paciente pueda tener sus datos médicos en un iPhone, de acuerdo con los hospitales que los generan. Recientemente se ha sabido que vienen reclutando expertos en varias áreas de la medicina y que desarrolla un proyecto del que poco más se sabe hasta el momento.

  • Facebook ha abierto líneas de trabajo propias para, por ejemplo, poder ofrecer servicios de reclutamiento de voluntarios en estudios clínicos, y además ha desarrollado modelos de inteligencia artificial que mejoran la resolución de los equipos de imagen médica.

  • Google intenta aplicar sus sistemas algorítmicos al análisis de la imagen médica, para poder diagnosticar enfermedades complejas. Ha reflotado su servicio de alojamiento de datos clínicos, y a través de su filial Verily está diseñado, en conjunción con la industria más asentada, modelos que mejoren la prevención en salud y retrasen el envejecimiento.

De manera que asistimos a un momento en el que llegan oportunidades para la salud desde muchísimas localizaciones, tanto desde las mayores empresas del mundo -que indudablemente han visto que una parte importante de su crecimiento ha de llegar desde el sector sanitario- como desde iniciativas más pequeñas pero muy agudas a la hora de captar una necesidad no cubierta y procurar una solución basada en tecnologías que hoy son tan accesibles.

Y si para terminar el año hay que hacer también un pronóstico de qué será lo más relevante para la innovación sanitaria a la vuelta de 12 meses, este tendrá que contener seguramente la palabra blockchain.